domingo, 24 de mayo de 2026

 JORGE FUENTES  (COIPU)

 

  

Por Mati LO-FI 

 

 La obra de Jorge Fuentes, mundialmente reconocido en las sombras del circuito como Coipu, es una bofetada de rigor técnico y delirio visual. Su propuesta no pide permiso; se impone a través de un maximalismo eléctrico que parece rescatar la herencia del grabado más crudo para lanzarlo de cabeza a una juguera de psicodelia contemporánea. En su universo, el espacio vacío es un pecado: cada rincón de la composición es colonizado por tramas obsesivas, líneas que fluyen como lava y una simbología que transita entre lo ancestral y lo puramente urbano.

 

   

 El trabajo de Coipu funciona como un organismo vivo que muta frente a los ojos. Hay una arquitectura del detalle que marea: esos ojos que emergen de fluidos espesos, las simetrías que parecen mandalas cargados de estática y una paleta de colores que explota en contrastes ácidos. No es solo estética pop; es una anatomía de lo invisible donde la precisión del trazo digital se ensucia con la actitud del street art y la gráfica autogestionada. Sus sombras, construidas a punta de un tramado que delata una paciencia monacal, le dan a cada pieza una profundidad táctil, casi orgánica, como si la obra estuviera respirando.


  

 

 Entrar en el imaginario de Coipu es aceptar una invitación al desborde controlado. Es el triunfo de la forma sobre el silencio, una narrativa visual que celebra la mutación constante y la potencia de la imagen como un tótem moderno. Jorge Fuentes ha logrado consolidar un lenguaje donde la técnica impecable no le quita ni un gramo de agresividad a la obra; al contrario, la eleva. Al final del día, lo que Coipu nos entrega no es solo ilustración, es un manifiesto visual que nos recuerda que el arte bajo cuerda sigue siendo el lugar más peligroso y excitante para perder la vista.

 

   

 

Puedes encontrar mas de su trabajo siguiendo el link

 https://heyzine.com/flip-book/b8c258e23d.html#page/7  

 

O en su cuenta de instagram 

 https://www.instagram.com/coipu/

martes, 19 de mayo de 2026

SUAAAVE
DESBALANCE (EP 2025)

 


 

Por Gonzalo Vilo

 

 

      Durante 2025, directamente desde la cuna del rock chileno, apareció el esperado debut discográfico de Suaaave, una joven banda que ha logrado mantener en vilo a buena parte de la escena under penquista gracias a una propuesta musical tan intensa como atmosférica. Desbalance, publicado en septiembre, es un EP breve pero profundamente emotivo: cuatro canciones que funcionan como un retrato sonoro de la fragilidad humana y de los constantes vaivenes emocionales que la atraviesan.

Cada una de estas piezas se sostiene sobre paisajes sonoros expansivos, texturas rítmicas libres y crescendos extensos que apuntan a generar una verdadera experiencia de trance en vivo. Todo comienza con “Desbalance”, el tema que da nombre al trabajo, una composición de casi siete minutos donde predominan guitarras tensas y una fuerza expansiva capaz de envolverlo todo. Luego aparece “Polola”, probablemente el momento más directo y potente del EP, moviéndose con naturalidad entre la vulnerabilidad emocional y la reflexión introspectiva. El cierre llega con “Polaroid” y “Balance”, dos cortes que bajan las revoluciones y devuelven al oyente a un estado de calma e introspección.

A lo largo de sus poco más de veinte minutos, Desbalance deja ver una mezcla audaz de post-rock, math rock y rock progresivo, consolidando una propuesta que ya había comenzado a tomar forma en mayo del año pasado con la aparición del sencillo “Desbalance”. Más que aferrarse a estructuras rígidas, el EP privilegia la expresividad y la construcción de atmósferas, permitiendo que la melancolía y la fricción sonora convivan de manera orgánica. La base rítmica se mueve con soltura y precisión, sosteniendo composiciones que encuentran equilibrio entre lo técnico y lo visceral. Gracias a esa combinación, Suaaave entrega una obra inmersiva y una de las propuestas más interesantes que ha dejado la región en el último tiempo.

 

 


 

domingo, 17 de mayo de 2026

 MATAPANKI

DIEGO MAPACHE FUENTES 

   

 

 

    En Matapanki, Diego Mapache Fuentes levanta una película que parece filmada con las uñas sucias de una generación entera: cuerpos agotados, noches húmedas, guitarras desafinadas y una rabia que nunca termina de convertirse en discurso. La cámara no busca limpiar nada; al contrario, se hunde en la mugre emocional de personajes que sobreviven entre la precariedad y el deseo de desaparecer. Hay algo profundamente punk en esa negativa a embellecer el caos, como si la película estuviera más interesada en registrar cicatrices que en construir moralejas.

Lo más inquietante de Matapanki es su textura. No se siente como una película que “representa” la marginalidad, sino como un VHS maldito encontrado después de una tocata en una casa okupada. Fuentes entiende que el under chileno no vive solamente en la estética del ruido y el blanco y negro, sino en cierta manera de mirar Santiago: una ciudad cansada, rota, a ratos tierna, donde todavía sobreviven sujetos que no calzan con el algoritmo ni con el cine de festival domesticado. El montaje golpea y tambalea; los silencios pesan más que muchos diálogos. Hay ecos de cine basura latinoamericano, pero también una sensibilidad muy local, muy de micro nocturna y cerveza tibia.

La película termina funcionando como una especie de manifiesto accidental para quienes todavía creen que el cine puede ser incómodo, pobre y hermoso al mismo tiempo. Matapanki no busca gustar: busca dejar una resaca emocional. Y lo logra. 
 
Hoy domingo se está exhibiendo en Matucana 100 a las 20:00 horas y en Cine Arte Normandie a las 21:00 horas.
 Mañana lunes 18 de mayo tendrá función en Centro Arte Alameda a las 21:15 horas. 
Además, el miércoles 20 de mayo podrá verse en Cine Arte Viña a las 19:00 horas, nuevamente en Matucana 100 a las 20:00 horas y en Centro Arte Alameda a las 21:15 horas.
 
 

sábado, 16 de mayo de 2026

 ECOS DE FIN DE MUNDO

CAMILO MONTECINOS, MARCIANO EDICIONES (2026)

 


 

 Por Gonzalo Vilo

 

La ciencia ficción ha tenido una presencia reducida dentro de la tradición literaria chilena. Algo similar ha ocurrido con el microcuento. Autores como Hugo Correa, Juan Emar o el interesante caso de Diego Muñoz Valenzuela, quien ha unido ambos mundos, podrían considerarse como figuras atípicas dentro del extenso panorama narrativo nacional.

Por eso el caso de Camilo Montecinos surge como un baño de frescura para este lector ávido de novedades. Su último libro, Ecos de Fin de Mundo, publicado este 2026 por Marciano Ediciones, te transporta hacia un futuro distópico, totalmente alejado de los clichés del género, donde por momentos la real amenaza no parece ser lo desconocido, sino nuestra propia naturaleza.

A través de microrrelatos breves y precisos, el autor combina ciencia ficción, distopía y humor negro para mostrar escenarios marcados por la tecnología descontrolada, la soledad y el deterioro social. A pesar de la brevedad de cada uno de los escritos que componen el libro, estos logran conmover al lector, como si fuesen pequeñas ventanas o portales a través de los cuales se atisba el colapso humano y tecnológico. El autor construye ambientes donde se percibe la decadencia de la humanidad, además de conflictos reales y muy actuales, como las relaciones humanas junto a nuestra dependencia tecnológica. En estos escenarios se advierte, además, un estilo narrativo cercano al de autores como Isaac Asimov o Ray Bradbury.

Publicado por Marciano Ediciones, Ecos de Fin de Mundo se inserta con fuerza en la nueva ciencia ficción chilena y demuestra cómo la microficción puede ser un vehículo eficaz para explorar ideas complejas. Es un libro ideal para lectores que disfrutan de relatos breves con atmósferas oscuras, finales abiertos y preguntas incómodas sobre el futuro. Más que ofrecer respuestas, estos cuentos invitan a contemplar los ecos de un mundo que quizá ya comenzó a derrumbarse.

 

jueves, 14 de mayo de 2026

 THANATOLOOP

EXTRAÑO (2026)

 


 

Por Gonzalo Vilo

  

   Sin duda lo extraño parece ser el habitat natural para Michel Leroy, cerebro artistico detras de este proyecto de musica experimental llamado Thanatoloop. Su nuevo album, que acaba de ser liberado hoy 10 de mayo, impresiona por una fusion vanguardista de ruido y preciosas melodias nostalgicas que te sumergen en la instrospeccion.

Bajo el alero de Templo Sagital, ese refugio de la vanguardia que opera desde las sombras de la Región de Coquimbo, nos llega "Extraño", la última entrega de Thanatoloop. Este trabajo, como su nombre lo indica, es un extraño bucle sonoro que no admite conceciones al oído fácil. Desde Lo extraño sin color fijo ni moral, hasta Tierra enferma el disco te trasnporta hacia rincones impensados, viajando acompañado de texturas densas cargadas de reverb, para luego encerrarte en un sotano olvidado, logrando de pronto un sonido a veces claustrofobico y a veces expansivo.

Lo que realmente separa a este trabajo de la masa de lanzamientos independientes es su capacidad ritual. No estamos ante una simple colección de canciones, sino ante una pieza de art-rock experimental que exige ser escuchada como un todo. Lo que Thanatoloop propone es un descenso a una psicodelia oscura y mecanizada, donde el ruido no es un accidente, sino la materia prima de una obra que se siente tan orgánica como industrial

En definitiva, "Extraño" es un disco que hace honor a su nombre. Es un artefacto incómodo, necesario para sacudir la modorra de una escena musical a veces demasiado complaciente. Thanatoloop se posiciona como un cirujano del sonido que disecciona la realidad para mostrarnos su lado más sombrío y, por lo mismo, más honesto. Un lanzamiento imperdible para quienes prefieren habitar los márgenes y encuentran belleza en el desequilibrio y la penumbra.

 

Puedes escuchar el disco por: 

 

 https://templosagital.bandcamp.com/album/extra-o

 

 

lunes, 11 de mayo de 2026

SINDICATO DE ASTRÓNOMOS

SINDICATO N°2  (EP 2026)

 

    

 

 Por Gonzalo Vilo

 



   En 2024 se lanzó el primer vehículo espacial. Un artefacto de velocidad improbable que atravesó el vacío con una única misión: alcanzar el punto de estudio. Fue bautizado como Sindicato N°1 y transportaba cinco mensajes que condensaban lo mejor del proyecto hasta ese momento. Había esperanza, sí, pero era una esperanza contenida, casi susurrada.

Afortunadamente, no pasó mucho tiempo antes de que ocurriera lo inesperado: los primeros contactos. Señales ambiguas, fragmentos de información que llegaban distorsionados, como si el propio espacio se resistiera a ser interpretado. El entusiasmo fue inmediato, aunque nadie lo dijo en voz alta.

Así, a finales de 2025, se lanzó una segunda misión. Esta vez, el equipo estaba mejor preparado para las vicisitudes del trayecto. Se disminuyó la carga de mensajes a cuatro, aunque más precisos, más depurados. Las expectativas eran altas, aunque disfrazadas de cautela. El EP fue registrado en puntos estratégicos como Estudio Proyectil, el Museo del Estallido Social y Casa Estudio Rockaxis. Todo indicaba que, si existían señales reales, serían captadas allí: huellas sonoras capaces de confirmar lo que muchos ya intuían en silencio. La pregunta flotaba como una herida abierta en el espacio: ¿había vida en aquellos planetas lejanos?

No fue necesario esperar demasiado.

La misión alcanzó su destino… y fue interceptada.

Primero llegaron voces. No humanas, no del todo. Fragmentos inconexos que atravesaban el vacío como si fueran pensamientos rotos. Luego, los cinco mensajes del Sindicato N°1 comenzaron a resonar con una fuerza imposible, expandiéndose por el espacio como una transmisión sin origen claro.

Los astronautas y científicos del Sindicato N°2 quedaron inmóviles. Suspendidos entre la incredulidad y el asombro. Reaccionaron tarde, pero lo suficiente como para devolver los mensajes a la Tierra segundos antes del impacto final.

En la Tierra, el horror fue inmediato. Aun así, los mensajes lograron ser recibidos. Decodificados.

Y esto fue lo que dijeron:

Terrícolas: Hemos recibido sus mensajes. Sepan que jamás habíamos escuchado algo como esto. Estos sonidos nos han impactado profundamente.

Los hemos estudiado con detenimiento y hemos llegado a una conclusión inquietante: en ambos intentos de contacto, han logrado fusionar elementos de rock progresivo, post-punk y new wave, generando una atmósfera densa, cargada de frecuencias graves, efectos y distorsiones que alteran nuestra percepción.

Su último envío, sin ir más lejos, nos ha dejado en estado de fascinación absoluta: cuatro mensajes que profundizan en un lenguaje sonoro de rock alternativo con tintes industriales y post-punk, algo que en nuestro mundo jamás había existido.

Nos han impresionado tanto, humanos, que ahora consideramos estos sonidos como esenciales para el desarrollo de nuestra civilización.

Partiremos hacia su planeta en busca de esos ritmos oscuros y melódicos, construidos a partir de su singular instrumentación de dos bajos, teclados y batería. Queremos, además, seguir explorando esas letras que revelan la alienación del ser humano en la sociedad moderna y el surrealismo cotidiano que los define.

Habitantes de la tierra, el ataque es inminente. No intenten defenderse.

Será inútil.
 
 

 

 

 

domingo, 10 de mayo de 2026

 EL FRACASO TOTAL DEL MUNDO

 

  

 

      Entre restos de revistas viejas, titulares mutilados y cuerpos que nunca terminan de aparecer completos, el imaginario de Otoñosempiterno construye una especie de arqueología emocional del desastre. Sus collages —difundidos en Instagram bajo el nombre de @elfracasototaldelmundo— operan como diarios íntimos intervenidos por la memoria política, el duelo y la ansiedad de existir en una época saturada de imágenes y ruido. Hay algo profundamente latinoamericano en esa acumulación de flores, ruinas, manos amputadas, vírgenes, recortes escolares y frases arrancadas desde un pensamiento que parece escrito a las tres de la mañana. Nada está completamente roto, pero tampoco logra recomponerse del todo.

 

   

 

 La fuerza de su trabajo no descansa en la técnica virtuosa, sino en la sensibilidad con que tensiona texto e imagen. Frases como “No sé ser yo” o “La nostalgia es una trampa” no funcionan como slogans; aparecen más bien como filtraciones mentales, pequeñas confesiones encontradas entre capas de papel envejecido y fotografías anónimas. El cuerpo femenino —fragmentado, observado, desplazado— atraviesa gran parte de la obra como territorio vulnerable y político. En sus composiciones conviven el archivo familiar, el collage dadaísta, la poesía visual y cierta estética de fotolog melancólico que, lejos de sentirse pasada de moda, revive acá con una honestidad brutal.

 

   

 

 En tiempos donde gran parte del arte digital persigue limpieza visual y algoritmos complacientes, Otoñosempiterno insiste en el recorte irregular, la textura sucia y el vacío incómodo. Sus piezas parecen recuerdos mal escaneados desde una conciencia agotada: ventanas abiertas hacia una intimidad frágil donde la violencia social, la identidad y la nostalgia se mezclan sin jerarquías. Más que producir imágenes bellas, su trabajo parece empeñado en reunir fragmentos sobrevivientes de algo que ya colapsó hace tiempo. Y quizás ahí está su mayor potencia: en convertir el fracaso, la confusión y la ternura rota en un lenguaje visual coherente y profundamente humano.

 

   

 

Pueden encontrar mucho mas de su trabajo en su cuenta de instagram

 https://www.instagram.com/elfracasototaldelmundo/

 

 

 

 JORGE FUENTES  (COIPU)       Por Mati LO-FI      La obra de Jorge Fuentes, mundialmente reconocido en las sombras del circuito como Coipu...