domingo, 17 de mayo de 2026

 MATAPANKI

DIEGO MAPACHE FUENTES 

   

 

 

    En Matapanki, Diego Mapache Fuentes levanta una película que parece filmada con las uñas sucias de una generación entera: cuerpos agotados, noches húmedas, guitarras desafinadas y una rabia que nunca termina de convertirse en discurso. La cámara no busca limpiar nada; al contrario, se hunde en la mugre emocional de personajes que sobreviven entre la precariedad y el deseo de desaparecer. Hay algo profundamente punk en esa negativa a embellecer el caos, como si la película estuviera más interesada en registrar cicatrices que en construir moralejas.

Lo más inquietante de Matapanki es su textura. No se siente como una película que “representa” la marginalidad, sino como un VHS maldito encontrado después de una tocata en una casa okupada. Fuentes entiende que el under chileno no vive solamente en la estética del ruido y el blanco y negro, sino en cierta manera de mirar Santiago: una ciudad cansada, rota, a ratos tierna, donde todavía sobreviven sujetos que no calzan con el algoritmo ni con el cine de festival domesticado. El montaje golpea y tambalea; los silencios pesan más que muchos diálogos. Hay ecos de cine basura latinoamericano, pero también una sensibilidad muy local, muy de micro nocturna y cerveza tibia.

La película termina funcionando como una especie de manifiesto accidental para quienes todavía creen que el cine puede ser incómodo, pobre y hermoso al mismo tiempo. Matapanki no busca gustar: busca dejar una resaca emocional. Y lo logra. 
 
Hoy domingo se está exhibiendo en Matucana 100 a las 20:00 horas y en Cine Arte Normandie a las 21:00 horas.
 Mañana lunes 18 de mayo tendrá función en Centro Arte Alameda a las 21:15 horas. 
Además, el miércoles 20 de mayo podrá verse en Cine Arte Viña a las 19:00 horas, nuevamente en Matucana 100 a las 20:00 horas y en Centro Arte Alameda a las 21:15 horas.
 
 

sábado, 16 de mayo de 2026

 ECOS DE FIN DE MUNDO

CAMILO MONTECINOS, MARCIANO EDICIONES (2026)

 


 

 Por Gonzalo Vilo

 

La ciencia ficción ha tenido una presencia reducida dentro de la tradición literaria chilena. Algo similar ha ocurrido con el microcuento. Autores como Hugo Correa, Juan Emar o el interesante caso de Diego Muñoz Valenzuela, quien ha unido ambos mundos, podrían considerarse como figuras atípicas dentro del extenso panorama narrativo nacional.

Por eso el caso de Camilo Montecinos surge como un baño de frescura para este lector ávido de novedades. Su último libro, Ecos de Fin de Mundo, publicado este 2026 por Marciano Ediciones, te transporta hacia un futuro distópico, totalmente alejado de los clichés del género, donde por momentos la real amenaza no parece ser lo desconocido, sino nuestra propia naturaleza.

A través de microrrelatos breves y precisos, el autor combina ciencia ficción, distopía y humor negro para mostrar escenarios marcados por la tecnología descontrolada, la soledad y el deterioro social. A pesar de la brevedad de cada uno de los escritos que componen el libro, estos logran conmover al lector, como si fuesen pequeñas ventanas o portales a través de los cuales se atisba el colapso humano y tecnológico. El autor construye ambientes donde se percibe la decadencia de la humanidad, además de conflictos reales y muy actuales, como las relaciones humanas junto a nuestra dependencia tecnológica. En estos escenarios se advierte, además, un estilo narrativo cercano al de autores como Isaac Asimov o Ray Bradbury.

Publicado por Marciano Ediciones, Ecos de Fin de Mundo se inserta con fuerza en la nueva ciencia ficción chilena y demuestra cómo la microficción puede ser un vehículo eficaz para explorar ideas complejas. Es un libro ideal para lectores que disfrutan de relatos breves con atmósferas oscuras, finales abiertos y preguntas incómodas sobre el futuro. Más que ofrecer respuestas, estos cuentos invitan a contemplar los ecos de un mundo que quizá ya comenzó a derrumbarse.

 

jueves, 14 de mayo de 2026

 THANATOLOOP

EXTRAÑO (2026)

 


 

Por Gonzalo Vilo

  

   Sin duda lo extraño parece ser el habitat natural para Michel Leroy, cerebro artistico detras de este proyecto de musica experimental llamado Thanatoloop. Su nuevo album, que acaba de ser liberado hoy 10 de mayo, impresiona por una fusion vanguardista de ruido y preciosas melodias nostalgicas que te sumergen en la instrospeccion.

Bajo el alero de Templo Sagital, ese refugio de la vanguardia que opera desde las sombras de la Región de Coquimbo, nos llega "Extraño", la última entrega de Thanatoloop. Este trabajo, como su nombre lo indica, es un extraño bucle sonoro que no admite conceciones al oído fácil. Desde Lo extraño sin color fijo ni moral, hasta Tierra enferma el disco te trasnporta hacia rincones impensados, viajando acompañado de texturas densas cargadas de reverb, para luego encerrarte en un sotano olvidado, logrando de pronto un sonido a veces claustrofobico y a veces expansivo.

Lo que realmente separa a este trabajo de la masa de lanzamientos independientes es su capacidad ritual. No estamos ante una simple colección de canciones, sino ante una pieza de art-rock experimental que exige ser escuchada como un todo. Lo que Thanatoloop propone es un descenso a una psicodelia oscura y mecanizada, donde el ruido no es un accidente, sino la materia prima de una obra que se siente tan orgánica como industrial

En definitiva, "Extraño" es un disco que hace honor a su nombre. Es un artefacto incómodo, necesario para sacudir la modorra de una escena musical a veces demasiado complaciente. Thanatoloop se posiciona como un cirujano del sonido que disecciona la realidad para mostrarnos su lado más sombrío y, por lo mismo, más honesto. Un lanzamiento imperdible para quienes prefieren habitar los márgenes y encuentran belleza en el desequilibrio y la penumbra.

 

Puedes escuchar el disco por: 

 

 https://templosagital.bandcamp.com/album/extra-o

 

 

lunes, 11 de mayo de 2026

SINDICATO DE ASTRÓNOMOS

SINDICATO N°2  (EP 2026)

 

    

 

 Por Gonzalo Vilo

 



   En 2024 se lanzó el primer vehículo espacial. Un artefacto de velocidad improbable que atravesó el vacío con una única misión: alcanzar el punto de estudio. Fue bautizado como Sindicato N°1 y transportaba cinco mensajes que condensaban lo mejor del proyecto hasta ese momento. Había esperanza, sí, pero era una esperanza contenida, casi susurrada.

Afortunadamente, no pasó mucho tiempo antes de que ocurriera lo inesperado: los primeros contactos. Señales ambiguas, fragmentos de información que llegaban distorsionados, como si el propio espacio se resistiera a ser interpretado. El entusiasmo fue inmediato, aunque nadie lo dijo en voz alta.

Así, a finales de 2025, se lanzó una segunda misión. Esta vez, el equipo estaba mejor preparado para las vicisitudes del trayecto. Se disminuyó la carga de mensajes a cuatro, aunque más precisos, más depurados. Las expectativas eran altas, aunque disfrazadas de cautela. El EP fue registrado en puntos estratégicos como Estudio Proyectil, el Museo del Estallido Social y Casa Estudio Rockaxis. Todo indicaba que, si existían señales reales, serían captadas allí: huellas sonoras capaces de confirmar lo que muchos ya intuían en silencio. La pregunta flotaba como una herida abierta en el espacio: ¿había vida en aquellos planetas lejanos?

No fue necesario esperar demasiado.

La misión alcanzó su destino… y fue interceptada.

Primero llegaron voces. No humanas, no del todo. Fragmentos inconexos que atravesaban el vacío como si fueran pensamientos rotos. Luego, los cinco mensajes del Sindicato N°1 comenzaron a resonar con una fuerza imposible, expandiéndose por el espacio como una transmisión sin origen claro.

Los astronautas y científicos del Sindicato N°2 quedaron inmóviles. Suspendidos entre la incredulidad y el asombro. Reaccionaron tarde, pero lo suficiente como para devolver los mensajes a la Tierra segundos antes del impacto final.

En la Tierra, el horror fue inmediato. Aun así, los mensajes lograron ser recibidos. Decodificados.

Y esto fue lo que dijeron:

Terrícolas: Hemos recibido sus mensajes. Sepan que jamás habíamos escuchado algo como esto. Estos sonidos nos han impactado profundamente.

Los hemos estudiado con detenimiento y hemos llegado a una conclusión inquietante: en ambos intentos de contacto, han logrado fusionar elementos de rock progresivo, post-punk y new wave, generando una atmósfera densa, cargada de frecuencias graves, efectos y distorsiones que alteran nuestra percepción.

Su último envío, sin ir más lejos, nos ha dejado en estado de fascinación absoluta: cuatro mensajes que profundizan en un lenguaje sonoro de rock alternativo con tintes industriales y post-punk, algo que en nuestro mundo jamás había existido.

Nos han impresionado tanto, humanos, que ahora consideramos estos sonidos como esenciales para el desarrollo de nuestra civilización.

Partiremos hacia su planeta en busca de esos ritmos oscuros y melódicos, construidos a partir de su singular instrumentación de dos bajos, teclados y batería. Queremos, además, seguir explorando esas letras que revelan la alienación del ser humano en la sociedad moderna y el surrealismo cotidiano que los define.

Habitantes de la tierra, el ataque es inminente. No intenten defenderse.

Será inútil.
 
 

 

 

 

domingo, 10 de mayo de 2026

 EL FRACASO TOTAL DEL MUNDO

 

  

 

      Entre restos de revistas viejas, titulares mutilados y cuerpos que nunca terminan de aparecer completos, el imaginario de Otoñosempiterno construye una especie de arqueología emocional del desastre. Sus collages —difundidos en Instagram bajo el nombre de @elfracasototaldelmundo— operan como diarios íntimos intervenidos por la memoria política, el duelo y la ansiedad de existir en una época saturada de imágenes y ruido. Hay algo profundamente latinoamericano en esa acumulación de flores, ruinas, manos amputadas, vírgenes, recortes escolares y frases arrancadas desde un pensamiento que parece escrito a las tres de la mañana. Nada está completamente roto, pero tampoco logra recomponerse del todo.

 

   

 

 La fuerza de su trabajo no descansa en la técnica virtuosa, sino en la sensibilidad con que tensiona texto e imagen. Frases como “No sé ser yo” o “La nostalgia es una trampa” no funcionan como slogans; aparecen más bien como filtraciones mentales, pequeñas confesiones encontradas entre capas de papel envejecido y fotografías anónimas. El cuerpo femenino —fragmentado, observado, desplazado— atraviesa gran parte de la obra como territorio vulnerable y político. En sus composiciones conviven el archivo familiar, el collage dadaísta, la poesía visual y cierta estética de fotolog melancólico que, lejos de sentirse pasada de moda, revive acá con una honestidad brutal.

 

   

 

 En tiempos donde gran parte del arte digital persigue limpieza visual y algoritmos complacientes, Otoñosempiterno insiste en el recorte irregular, la textura sucia y el vacío incómodo. Sus piezas parecen recuerdos mal escaneados desde una conciencia agotada: ventanas abiertas hacia una intimidad frágil donde la violencia social, la identidad y la nostalgia se mezclan sin jerarquías. Más que producir imágenes bellas, su trabajo parece empeñado en reunir fragmentos sobrevivientes de algo que ya colapsó hace tiempo. Y quizás ahí está su mayor potencia: en convertir el fracaso, la confusión y la ternura rota en un lenguaje visual coherente y profundamente humano.

 

   

 

Pueden encontrar mucho mas de su trabajo en su cuenta de instagram

 https://www.instagram.com/elfracasototaldelmundo/

 

 

 

sábado, 9 de mayo de 2026

 JIRAFA ARDIENDO

EP HOMONIMO (1998)

   

 

        A finales de los 90, mientras el rock chileno lidiaba con la resaca del pop de radio y el auge del agro-metal, desde La Serena apareció un artefacto unico. El EP homónimo de Jirafa Ardiendo (1998) fue el primer gran zarpazo de una banda que parecía venir de otra frecuencia radial, gestado tras un invierno de encierro en los estudios de Balmaceda 1215. No era solo rock de guitarras; era una mezcla de aire marino, distorsión cuidada y una melancolía que solo se mastica en provincias. Este EP se transformó rápidamente en un secreto a voces, cargando un sonido que la Zona de Contacto no dudó en proyectar como los responsables del "OK Computer chileno".

El sonido de este debut es puro instinto y atmósfera. Hay una urgencia que se siente en cada track, donde la banda lograba sonar espacial pero con los pies metidos en el barro. Lo que pocos pillaron a la primera fue que, el grupo ya estaba instalando sus "Nexos": esas experimentaciones con fragmentos de música y palabras que unían las canciones o quedaban como segmentos fantasma al final del audio. Era el nacimiento del concepto "zoosónico", un hallazgo que combinaba la ternura de "Motosierra" con un ruidismo que bebía tanto de los británicos como del surrealismo daliniano de una jirafa en llamas.

Lo que hace a este debut algo especial es su capacidad para abordar temáticas que el rock de la época solía esquivar. Mientras algunos buscaban la rima fácil, las letras aquí se paseaban por problemáticas medioambientales en piezas como "Barro", la denuncia directa de la violencia contra la mujer en "Muele", o esos amores catastróficos que cruzan "Ella Fue" y "Girasol". Escucharlo hoy es como mirar una fotografía revelada a medias: tiene sombras, grano y una luz que solo pertenece a la Cuarta Región, exportando una sensibilidad de puerto y desierto que no se parecía a nada de lo que pasaba en la capital.

A más de 25 años de esas sesiones de invierno, este esfuerzo homónimo se mantiene como el pilar para entender de dónde salió todo ese fuego. No es solo un objeto de culto para coleccionistas de ediciones descatalogadas; es el registro de una banda que se atrevió a ser introspectiva cuando todos querían gritar, dejando incluso pistas ocultas de un ecosistema que muchos tardarían años en descubrir. Jirafa Ardiendo dejó en este EP la hoja de ruta del rock alternativo chileno del nuevo milenio: elegante, ruidoso y profundamente honesto. Un verdadero clásico del subsuelo que, a pesar del tiempo, guarda intacta su ternura eléctrica.

 


 

miércoles, 6 de mayo de 2026

 LA BEBE

LAS FORMAS

 


Por Gonzalo Vilo

 

    Desde su aparición, hace algunos años, La BB Banda ha distorsionado nuestros sentidos basándose en dos factores relevantes: la emotividad cruda y un indie punk directo. Su primer EP homónimo, lanzado en 2024, fue una muestra de aquello: una carta de presentación en la que la banda exploró el uso de distorsiones y efectos.

A mediados del año pasado vino la prolongación de toda esta estridencia. Su segundo EP, llamado Las Formas, el cual, a diferencia de su antecesor, tiende a ser un poco más emotivo y desatado, muestra una consolidación de su sonido y de la estructura de cada entrega. Aquí, las guitarras de Renée y Bruno se entrelazan en una danza frenética que suena tan sucia como elegante, rescatando esa mística del “under” porteño que se niega a morir.

Son ocho los tracks que componen este EP, los cuales se caracterizan por un sonido emotivo, nostálgico y directo. Entre ellos destacan “4,2,3”, “Un Bosque” y “Róbame”. Quizás sea un gusto personal, pero son las que más escucho del disco y probablemente la razón por la cual lo destaco. De todas formas, el resto del EP mantiene la solidez y se nota mucho la mano de Ignacio “Nes” Rodríguez en los estudios de BYM Records.

Punto aparte es la pluma de Renée, quien logra equilibrar la rabia del punk con una melancolía que te cala los huesos. Sus letras no se pierden en metáforas vacías; son crónicas breves de una sensibilidad nostálgica que encuentran su lugar perfecto sobre la base rítmica de Cris y Samuel. En cada tema, su voz guía esa urgencia melódica ideal para el pogo sudado en locales como el Cassot, donde las historias de desamor y ruido resuenan con fuerza entre el humo.

En definitiva, Las Formas es un manifiesto de resistencia musical. La BB Banda captura esa estética del rock alternativo chileno que mira hacia el futuro sin soltar la mano del pop punk más visceral. Si buscas un disco para musicalizar el caos cotidiano con líricas honestas y una dosis de sensibilidad indie, dale play a esta joya. La banda ya está haciendo ruido en las calles, y más te vale subirte al carro antes de que estas “formas” se vuelvan la norma.





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