PINOCHET BOYS
La experiencia de tener esta placa girando a 45 RPM es un viaje directo al Garage de Matucana. Temas como "La música del general" se sienten como cables pelados chispeando en un charco; hay una aspereza en el vinilo que le hace justicia a la precariedad técnica y a la genialidad conceptual de la banda. El arte de la carátula, con esa estética de fotocopia y guerrilla, complementa un objeto que hoy es considerado, con justa razón, el Santo Grial del punk nacional. Es un clásico que no envejece porque su combustible no fue la moda, sino la fricción pura contra el autoritarismo.
Es necesario reconocer, para los completistas y los oídos más digitales, que existen otras encarnaciones de este caos. Las grabaciones rescatadas en formato CD —como las incluidas en compilados de archivo— ofrecen una claridad necesaria para diseccionar las capas de distorsión. Mientras que el CD funciona como un documento histórico impecable para el estudio académico del rock chileno, el vinilo de 7" sigue siendo la forma "peligrosa" de escucharlos: breve, ruidosa y absolutamente letal.
Cerrar el circuito con este single es entender que el rock en Chile tiene un antes y un después de estos cuatro tipos. Los Pinochet Boys no necesitaban una discografía de diez álbumes para cambiar el juego. Si tienes la suerte de poseer una copia, cuídala como lo que es: un pedazo de metralla envuelto en cartón, el testimonio de que, incluso en el apagón cultural más oscuro, siempre hubo alguien dispuesto a meterle los dedos al enchufe.



