NEFANDA
INCLEMENCIA (EP 2026)
Por Gonzalo Vilo
En un mundo donde lo repugnante y lo execrable son aceptados, donde los crímenes y la corrupción son pan de cada día y la legítima protesta es silenciada en pos de un statu quo permisivo, escuchar bandas con conciencia social que se salgan del molde resulta refrescante. Mucho de eso hay en Inclemencia: un EP con seis desgarradores y furiosos aullidos dispuestos a estallar en los oídos dormidos.
Compuesto por seis temas centrados en la injusticia, el dolor y la resistencia ante la deshumanización del poder, el disco se destaca por una fusión marcada de estilos como el Screamo, el Emo y el Post-Hardcore, donde la fragilidad y la furia conviven sin anestesia. Coyhaique no suele figurar en los radares del circuito centralista, pero acá se siente como un punto de origen cargado de aislamiento, rabia contenida y belleza áspera.
La propuesta de Nefanda es directa y sin ornamentos: guitarras que transitan entre lo etéreo y lo abrasivo, una base rítmica que empuja con urgencia, y la voz de Coty como eje emocional del caos. Hay grito, hay recitado, hay quiebre. Todo se entrelaza en una narrativa donde la injusticia, la deshumanización del poder y la memoria de quienes ya no están toman forma en letras que no temen incomodar. “Gris y Azul”, uno de los puntos altos del EP, funciona como carta de presentación perfecta: intensidad medida, atmósfera densa y un desgarro que se queda pegado incluso después de que el track se apaga.
En formato CD Digipack —objeto casi de resistencia en sí mismo— y distribuido por Abrasiva Distro, Inclemencia no solo es un debut: es una declaración. Nefanda entiende el emocore no como una pose estética, sino como una herramienta para escarbar en lo político y lo íntimo sin separar ambas dimensiones. Hay melancolía, sí, pero también hay una rabia lúcida que empuja hacia adelante. En tiempos de sobreproducción y fórmulas recicladas, este EP se siente necesario, honesto y peligrosamente vivo.



