domingo, 5 de abril de 2026

CONJUNTO VACIO
EN MIS MANOS LA SOLEDAD

 


Por Gonzalo Vilo



    Finalmente, lo que permanecía oculto en lo más profundo ha estallado. Un grito visceral, cargado de rabia, frustración y desesperanza. Llega un punto en que ya no se puede sostener más: ¿era esto lo que se suponía debiamos resguardar? Lo que nos entregaron no es más que una ilusión desgastada, una agonía lenta disfrazada de promesa. Un eco vacío que resuena hasta desgarrar desde dentro.

En 2026, Conjunto Vacío decide canalizar toda esa tensión en En mis manos la soledad, un LP de casi treinta minutos que se erige como testimonio del extravío emocional de una generación que ha dejado de encontrar sentido en su propia existencia. No es solo un disco: es una herida abierta.

Con un sonido crudo y directo, profundamente arraigado en el screamo, el hardcore y el post-hardcore, el álbum golpea sin aviso. Cada uno de sus dieciocho temas está impregnado de una intensidad que no da tregua, construyendo una experiencia catártica que interpela desde lo más íntimo. Aquí no hay espacio para la indiferencia: o se siente, o se quiebra.

Originarios de San Carlos, al sur de Chile, Conjunto Vacío ha sabido abrirse paso en la escena underground gracias a una propuesta honesta y visceral. Sus presentaciones en vivo, marcadas por una emocionalidad desbordante y una melancolía casi tangible, terminaron por consolidar una identidad que hoy se vuelve aún más significativa.

Este lanzamiento no solo representa su obra más completa, sino también un cierre. En mis manos la soledad funciona como despedida, marcando el inicio de un receso indefinido que deja más preguntas que respuestas. Sea cual sea el motivo, queda la esperanza de que este no sea un adiós definitivo, sino un silencio previo a un eventual regreso. Porque hay gritos que, incluso cuando cesan, siguen resonando.


 




miércoles, 1 de abril de 2026

  

 MONSTRUOS Y PRODIGIOS DE LA EUROPA Y DEL REYNO DE CHILE

 

MIGUEL MORENO DUHAMEL

 

    

 



      Monstruos y prodigios de la Europa y del Reyno de Chile es una fascinante recopilación que une criaturas profundamente arraigadas en la tradición europea con el imaginario chileno. Este libro del autor nacional Miguel Moreno Duhamel fue publicado en 2025 por la editorial Marciano Ediciones, y se presenta como un viaje que conecta historias antiguas con nuestra propia tierra.

El autor nos transporta hacia épocas en que los conocimientos de la humanidad aún no alcanzaban los estándares actuales, y donde las deformaciones físicas eran interpretadas como castigos divinos por una sociedad todavía poco instruida en estas materias. Cada relato nos sumerge en un tiempo donde lo inexplicable y lo sobrenatural eran parte del cotidiano, y la línea entre realidad y mito era difusa y permeable.

Además, el libro explora visiones, apariciones y fenómenos naturales que marcaron la experiencia humana, como erupciones volcánicas y terremotos, los cuales también eran percibidos como señales o castigos divinos. Moreno Duhamel construye así un mosaico de creencias y temores que refleja cómo los hombres de aquel tiempo interpretaban su mundo y sus misterios.

El libro despliega criaturas fantásticas y sucesos sobrenaturales que recorren desde los castillos góticos hasta los pueblos conquistados de América. Pero no se queda en la anécdota; más bien, contextualiza cada monstruo, cada prodigio, en un marco histórico donde la razón comenzaba a desafiar la autoridad eclesiástica, y donde la expansión europea llevaba tanto descubrimientos como horror a tierras lejanas. Este enfoque permite que el lector perciba el miedo y la fascinación de épocas donde lo inexplicable coexistía con el despertar científico.

Las ilustraciones son un hallazgo aparte: no meramente decorativas, sino portales que transportan al lector a esos mundos híbridos de imaginación y realidad. Cada dibujo funciona como un espejo deformado de la época, acompañando relatos que no temen perderse en la sugestión y el detalle, invitando a sumergirse en ese “infinitum mare” de la mente humana. Es un libro que exige atención, paciencia y un gusto por lo raro, lo marginal y lo poético de la historia.


En conjunto, esta obra no solo documenta criaturas y sucesos fantásticos, sino que ofrece una ventana a la imaginación y al miedo de generaciones pasadas, conectando la historia europea con la experiencia chilena. Es una lectura imprescindible para quienes buscan explorar los rincones más insólitos y fascinantes de nuestra memoria cultural.
 
 
 

domingo, 29 de marzo de 2026

 NEFANDA

INCLEMENCIA (EP 2026)

   

 

Por  Gonzalo Vilo

 


    Una propuesta marcada por una crítica al poder y su constante deshumanización es lo que prevalece en Inclemencia, EP debut de Nefanda, banda nacional que, desde el frío Coihaique, nos remece con un grito desesperado de un pueblo sufriente.

En un mundo donde lo repugnante y lo execrable son aceptados, donde los crímenes y la corrupción son pan de cada día y la legítima protesta es silenciada en pos de un statu quo permisivo, escuchar bandas con conciencia social que se salgan del molde resulta refrescante. Mucho de eso hay en Inclemencia: un EP con seis desgarradores y furiosos aullidos dispuestos a estallar en los oídos dormidos.

Compuesto por seis temas centrados en la injusticia, el dolor y la resistencia ante la deshumanización del poder, el disco se destaca por una fusión marcada de estilos como el Screamo, el Emo y el Post-Hardcore, donde la fragilidad y la furia conviven sin anestesia. Coyhaique no suele figurar en los radares del circuito centralista, pero acá se siente como un punto de origen cargado de aislamiento, rabia contenida y belleza áspera.

La propuesta de Nefanda es directa y sin ornamentos: guitarras que transitan entre lo etéreo y lo abrasivo, una base rítmica que empuja con urgencia, y la voz de Coty como eje emocional del caos. Hay grito, hay recitado, hay quiebre. Todo se entrelaza en una narrativa donde la injusticia, la deshumanización del poder y la memoria de quienes ya no están toman forma en letras que no temen incomodar. “Gris y Azul”, uno de los puntos altos del EP, funciona como carta de presentación perfecta: intensidad medida, atmósfera densa y un desgarro que se queda pegado incluso después de que el track se apaga.

En formato CD Digipack —objeto casi de resistencia en sí mismo— y distribuido por Abrasiva Distro, Inclemencia no solo es un debut: es una declaración. Nefanda entiende el emocore no como una pose estética, sino como una herramienta para escarbar en lo político y lo íntimo sin separar ambas dimensiones. Hay melancolía, sí, pero también hay una rabia lúcida que empuja hacia adelante. En tiempos de sobreproducción y fórmulas recicladas, este EP se siente necesario, honesto y peligrosamente vivo.
 
 






sábado, 28 de marzo de 2026

ELECTRODOMESTICOS

¡VIVA CHILE!  (1986)

 

   

 

 



     Viva Chile apareció en su momento como un artefacto incómodo, casi insolente, dentro de la escena musical chilena. No buscó encajar ni suavizar su propuesta; más bien, se plantó con una crudeza electrónica que desarmó cualquier expectativa de canción tradicional. En una época donde el rock todavía se debatía entre lo clásico y lo contestatario, el disco se filtró como una interferencia: ruidoso, fragmentado y profundamente político sin necesidad de panfletos explícitos.

Escuchado con distancia, el álbum terminó consolidándose como una pieza clave del ADN sonoro nacional. Su uso de samplers, ritmos mecánicos y voces procesadas no solo rompió moldes, sino que también anticipó caminos que otras bandas recorrerían años después. Había algo casi documental en su manera de capturar el Chile de entonces: un país tensionado, en transición, donde lo moderno y lo precario convivían en una misma frecuencia.

Las letras —cuando lograban emerger entre capas de ruido y collage— no ofrecían respuestas fáciles. Más bien, funcionaban como esquirlas: frases cortadas, ideas inconclusas, imágenes que golpeaban más por su atmósfera que por su claridad. Esa decisión estética, lejos de alienar, terminó siendo parte de su fuerza. Viva Chile no quiso ser entendido del todo; quiso ser sentido, incluso en su incomodidad.

Con el paso del tiempo, el disco dejó de ser una rareza para convertirse en referencia obligada. Se habló de él como un clásico, pero nunca perdió ese filo experimental que lo hizo destacar desde el inicio. En retrospectiva, no solo definió a una banda, sino que también abrió una grieta por donde se coló una forma distinta de entender la música chilena: más arriesgada, más libre, y definitivamente menos complaciente.
 
 
 

 
 
 
 

martes, 24 de marzo de 2026

 KATT___.ART

 

   

     En el panorama actual de la creación visual, pocos artistas logran diseccionar su propia identidad con la claridad con la que Katt opera en la red. A través de dos plataformas distintas, su trabajo presenta un diálogo formal entre la precisión técnica del dibujo y la píntura y la fragmentación orgánica del collage. Esta dualidad no fragmenta su propuesta; por el contrario, expone los mecanismos internos de una artista que parece igual de cómoda construyendo mundos desde el trazo manual que reensamblando el mundo existente a partir de detritos gráficos. Su obra completa dibuja un espectro que va de la hiper-estilización de la figura humana a la deconstrucción simbólica de la misma.

 

   

 

La cuenta Katt____.art funciona como el laboratorio de su identidad ilustrativa. Aquí, el enfoque se centra en el diseño de personajes y la exploración de una estética híbrida mediante el uso de óleo. Por otro lado, Katt__.collage representa una incursión necesaria en la táctica de la apropiación y la yuxtaposición. En esta vertiente, el control del dibujo se cede en favor de la accidentalidad del material preexistente. 

 

  

 

Al analizar la producción total de Katt, se percibe una obsesión central por la composición y la síntesis visual, independientemente del medio. Lo que en la ilustración es una línea de tinta que delimita un concepto, en el collage es un borde de tijera que separa una imagen de su contexto original. Su obra no busca reconciliar estas dos prácticas, sino que las presenta como vías paralelas de investigación gráfica: una que crea forma desde el pigmento y otra que la deconstruye desde el recorte. Esta estructura de trabajo dual permite a Katt examinar la representación —ya sea de un personaje, un estado mental o una idea poética— desde ángulos metodológicos opuestos, manteniendo una coherencia estética basada en la tensión visual y el uso calculado de la luz y la forma.

 

    

 

 

domingo, 22 de marzo de 2026

 CONJUNTO APROPIACIONES

 DISCO HOMONIMO (2024)

 

 


 

Por Gonzalo  Vilo

 

 

       Me asomo y luego avanzo. Con lentitud, me deslizo entre los muebles mientras todos duermen. La soledad de la noche aviva mis movimientos, y me desplazo con facilidad por lo que ellos llaman el living. Siento un ruido. Me detengo frente al televisor: es solo una araña, paralizada de miedo junto a un macetero. La aplasto; apenas lucha por su vida. Miro hacia adelante. Alguien ha dejado una puerta entreabierta. Imbéciles. No tengo más que mover un poco la puerta y entrar.


 Así, como un gato que se desplaza con sigilo, esperando el momento justo para abalanzarse sobre su presa, comienza el primer LP de la banda santiaguina Conjunto Apropiaciones. Un disco compuesto por diez piezas musicales pulidas, en las que diversos géneros —como el jazz, el rock alternativo y la música latinoamericana— se fusionan, dando como resultado un conjunto de melodías armoniosas y sugerentes.

Lo que empezó como un puñado de canciones pospunk pensadas para la guitarra de palo se transforma en este primer LP homónimo de Conjunto Apropiaciones, un experimento sonoro que crece a medida que avanza. Desde 2022 la banda fue incorporando ritmos del jazz y la música latinoamericana, logrando un sonido que no se encasilla y que juega con la tensión entre lo minimalista y lo expansivo. Las guitarras de Enab Soluto se entrelazan con los vientos de der Longko y los sintetizadores de Rofe Lacha, creando una textura que atrapa desde el primer acorde y no suelta hasta el cierre del disco.

Grabado, mezclado y masterizado en Casa Orwell junto a @hemosvenidofracasando, el disco de diez temas suena crudo, inmediato y vivo, como un registro de ensayo que se transformó en algo mayor. Los arreglos sencillos para sintetizador, los juegos de voces y la incorporación de saxos y clarinete logran un delicado equilibrio entre lo experimental y lo melódico, dejando entrever la riqueza de un lenguaje musical propio que parece explorar la memoria sonora del continente sin perder la urgencia del pospunk.

El arte y la fotografía de portada, firmados por la misma banda, reflejan esa misma estética de apropiación y juego: todo parece familiar pero reconfigurado bajo su propia lógica. Conjunto Apropiaciones no sólo establece la identidad de la banda, sino que abre la puerta a lo que vendrá; los tres integrantes ya trabajan en nuevo material, dejando claro que este LP no es un punto final, sino un primer acto en constante expansión. Para quienes buscan un sonido chileno fresco, sin concesiones y con raíces en lo under, este debut es un pequeño golpe de aire fresco que merece ser escuchado en loop.
 
 
 

 

miércoles, 18 de marzo de 2026

 TODOS MIS AMIGOS ESTAN TRISTES

CARNE (2025)

 


 Por  Gonzalo Vilo

 



      Último asiento de la micro, la ventana como espejo y la ciudad corriendo hacia ninguna parte. Afuera todo sigue; adentro todo pesa. La vida pasa, te estira la mano sin mirarte, como esos amores que alguna vez te dieron más de lo que supiste sostener. Y uno queda ahí, suspendido, preguntándose en qué momento todo se fue a la mierda. Las risas, los amigos, esa sensación de que algo estaba empezando… ¿dónde quedó todo eso? Ahora solo queda caminar o sentarse a hacer inventario de los restos.

En ese estado —medio anestesiado, medio roto— aparece Todos Mis Amigos Están Tristes. Su debut, Carne, no llega a acompañar: llega a hundirte un poco más, pero de esa forma extraña en que también abraza. Diez temas donde conviven el noise pop, el shoegaze, el dream pop y el emo, sin sonar a collage ni pose. Hay ruido, hay capas, pero sobre todo hay herida.

De Zapatillas Rotas a A veces como yo quisiera, el disco se mueve entre la urgencia y el repliegue. Parte con más pulso, más electricidad, pero de a poco se va cerrando sobre sí mismo, volviéndose más íntimo, más incómodo. Y ahí es donde pega más fuerte. Hay ecos claros del alternativo noventero —esas guitarras que crujen y flotan al mismo tiempo— que inevitablemente remiten a The Smashing Pumpkins o Dinosaur Jr., pero sin caer en la copia fácil. Esto suena a acá, a ahora, a desgaste real.

En lo sonoro, Carne es un animal indomable. Hay una lógica de contraste que sostiene todo: canciones que comienzan como susurros melódicos y terminan convertidas en murallas de distorsión que rozan lo insoportable. La voz —frágil y quebrada por momentos, brutal y desatada al siguiente— funciona como un hilo conductor que amarra este caos con una honestidad casi incómoda. La producción, lejos de domesticar el sonido, lo empuja hacia adelante, logrando que cada explosión se sienta necesaria y cada silencio, sospechoso. Temas como “Zapatillas Rotas” o “Morderé mis labios hasta sangrar de la rabia” condensan esa dualidad entre lo íntimo y lo violento, mientras “Puente Amarillo” deja ver una melancolía más contenida, pero igual de punzante.

Carne no es un disco para levantar cabeza. Es para quedarse un rato más abajo, mirando el techo, dejando que todo ese ruido bonito haga lo suyo. Y, quizás, salir un poco más honesto al otro lado.

Líricamente, el disco se instala en un territorio donde la vulnerabilidad no es pose, sino sobrevivencia. Hay una constante sensación de no pertenecer, de estar al borde del colapso, pero también de seguir avanzando aunque pese. Carne busca ser real. Y en esa imperfección encuentra su lugar como uno de los debuts más honestos y comentados del rock chileno reciente.

 

 


 

 

CONJUNTO VACIO EN MIS MANOS LA SOLEDAD   Por Gonzalo Vilo      Finalmente, lo que permanecía oculto en lo más profundo ha estallado. Un gri...