La gestación del álbum tuvo su propia narrativa: Carmen Gloria Narváez, quien inicialmente lideró el micrófono, y su hermano Alejandro abandonaron la banda en plena producción, dejando a Jorge “Yogui” Alvarado como líder indiscutido. Esta transición marcó el carácter definitivo de la banda y cimentó su sonido, que combinaba reflexiones sobre la vida urbana con la fuerza de un pop-rock contestatario. Su debut en Santiago, organizado por Carlos Fonseca en un festival con Los Prisioneros y Aparato Raro, confirmó que Emociones Clandestinas podía competir en la capital y dejar su marca en la naciente escena de nuevo pop chileno.
Décadas después, Abajo en la costanera se mantiene como un hito del rock chileno ochentero. La combinación de letras irónicas, melodías pegajosas y energía contestataria consolidó a Emociones Clandestinas como referentes de su época, y la inclusión del disco en el ranking de los 50 mejores discos chilenos de todos los tiempos por la edición local de Rolling Stone en 2008 solo reafirmó su vigencia. Hoy, escuchar temas como Un nuevo baile o Tiempos modernos es sumergirse en un momento clave de la música popular chilena, donde la rebeldía y la creatividad lograron florecer incluso en los tiempos más difíciles.


