miércoles, 6 de mayo de 2026

 LA BEBE

LAS FORMAS

 


Por Gonzalo Vilo

 

    Desde su aparición, hace algunos años, La BB Banda ha distorsionado nuestros sentidos basándose en dos factores relevantes: la emotividad cruda y un indie punk directo. Su primer EP homónimo, lanzado en 2024, fue una muestra de aquello: una carta de presentación en la que la banda exploró el uso de distorsiones y efectos.

A mediados del año pasado vino la prolongación de toda esta estridencia. Su segundo EP, llamado Las Formas, el cual, a diferencia de su antecesor, tiende a ser un poco más emotivo y desatado, muestra una consolidación de su sonido y de la estructura de cada entrega. Aquí, las guitarras de Renée y Bruno se entrelazan en una danza frenética que suena tan sucia como elegante, rescatando esa mística del “under” porteño que se niega a morir.

Son ocho los tracks que componen este EP, los cuales se caracterizan por un sonido emotivo, nostálgico y directo. Entre ellos destacan “4,2,3”, “Un Bosque” y “Róbame”. Quizás sea un gusto personal, pero son las que más escucho del disco y probablemente la razón por la cual lo destaco. De todas formas, el resto del EP mantiene la solidez y se nota mucho la mano de Ignacio “Nes” Rodríguez en los estudios de BYM Records.

Punto aparte es la pluma de Renée, quien logra equilibrar la rabia del punk con una melancolía que te cala los huesos. Sus letras no se pierden en metáforas vacías; son crónicas breves de una sensibilidad nostálgica que encuentran su lugar perfecto sobre la base rítmica de Cris y Samuel. En cada tema, su voz guía esa urgencia melódica ideal para el pogo sudado en locales como el Cassot, donde las historias de desamor y ruido resuenan con fuerza entre el humo.

En definitiva, Las Formas es un manifiesto de resistencia musical. La BB Banda captura esa estética del rock alternativo chileno que mira hacia el futuro sin soltar la mano del pop punk más visceral. Si buscas un disco para musicalizar el caos cotidiano con líricas honestas y una dosis de sensibilidad indie, dale play a esta joya. La banda ya está haciendo ruido en las calles, y más te vale subirte al carro antes de que estas “formas” se vuelvan la norma.





domingo, 3 de mayo de 2026

READ IN BLOOD

40 AÑOS DEL CLÁSICO DE SLAYER





     Este libro no busca convencerte de nada, pues estamos seguros de que pensamos igual: Reign in Blood es el álbum que marcó la pauta y entregó muchos de los códigos para el desarrollo de lo que hasta hoy conocemos como metal extremo. Publicado en octubre de 1986, no era sólo el tercer trabajo de Slayer, también fue un hito que perfiló a la banda en su camino a convertirse en leyenda. Sólo Slayer suena a Slayer, y sólo Slayer pudo haber compuesto esta pieza que cumple cuatro décadas.
 
 

 

El paso de los años agiganta la contribución del disco más allá de los géneros musicales. Reign in Blood tiene una historia colmada de detalles significativos, genera debates con no poca controversia y, acaso lo más importante, ha forjado el gusto musical y educado el oído de generaciones de melómanos.

De todo eso se trata este libro a medio camino entre el ensayo y la crónica, entre la investigación periodística llena de datos que muchos pasan por alto y el análisis técnico a partir de diez músicos invitados a comentar las canciones.

Publicado originalmente en 2016, Read in Blood ahora regresa en una versión revisada y extendida con nuevos capítulos y otros hallazgos.



“Un álbum imperecedero cuya estridencia propulsa estas páginas como un tributo a la trascendencia y la sincronía”. Nuno Veloso, Rockaxis



“Un guiño a la cultura informativa de la revista escrita a máquina y fotocopiada, propia del thrash metal de ese tiempo”. Marcelo Contreras, La Tercera



“Que se hagan libros en Chile sobre la música metal es una cosa rara. Que, a la vez, se escriba sobre una banda internacional es más extraño aun. Que el tema central de toda la obra sea hablar de un disco específico hace que todo sea una locura. Pero así es, y la jugada valió la pena”. Patricio Pérez, Larata.cl
 
 
 

 

Sobre el autor:

Patricio Jara. Es autor de una serie de novelas y libros de relatos aparecidos en Chile, España, Colombia, México e Inglaterra. Escribió durante cinco años en la revista Rolling Stone y tradujo al español el libro Swedish Death Metal, publicado en Sudamérica y Europa. Es autor de los dos volúmenes Pájaros negros y de libros sobre bandas como Pentagram, Sadism y Electrozombies. Recibió la beca Fulbright para estudiar literatura en Estados Unidos. Es profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile.



Datos Técnicos:

Read in Blood. 40 años del clásico de Slayer

Patricio Jara

174 págs.

Contiene material gráfico

ISBN: 978-956-9921-62-9

Colección de Atril

2026


viernes, 1 de mayo de 2026

 TEODIOTEODIO

 ECHAREMOS EL CIELO ABAJO A PATADAS  (LP 2026)

 


 

 Por Desastre  Alterno

 


TE ODIO, TE ODIO Y CON GANAS



     Teodioteodio es una banda que destila poesía por sus poros. Sus integrantes son: Felipe Baraona (voz y declamación), Diego Álvarez (voz), Vicente González (guitarra), Pedro Krebs (también guitarra) y Tomás Alvear (batería). Bajo un concepto que siempre alude a la poesía y con amplias referencias al mundo literario, la agrupación dejó este 2026 ante el respetable, una obra llamada Echaremos el cielo abajo a patadas. Para quienes sean seguidores de la banda, anteriormente hubo una especie de “versión beta” del disco, que figura titulada como Despidiendo a Felipe, y que contenía temas en vivo.

El disco comienza con Lejos de México. Es un tema que empieza de forma hipnótica, con una belleza que es transmitida por las palabras de Felipe, quien declama mientras el coro suaviza la fuerza de lo recitado. La voz de fondo se va volviendo más fuerte a medida que avanza la canción. Este es el estilo de la banda y es el sello que está en los temas que siguen.

Pantera es una canción donde se puede encontrar una vertiente caótica de la banda. La poesía, en su esencia, es un lenguaje de múltiples interpretaciones y ese caos se puede encontrar tanto en los versos como en los gritos de fondo de este tema.

Con un sonido que podría recordar a una canción grunge, más elementos que continúan con la idea del caos, sobre todo en ese quiebre que rompe la calma, Catástrofe invade los sentidos. Hay algo de Eterna Inocencia en este tema.

Y a modo de puente, pues bien: Puente, un tema con referencias a Borges y donde parece que vamos caminando y somos invitados a reflexionar sobre lo que nos rodea. Empieza hipnótico para luego invitarnos a gritar.

Amar es un tema que prosigue con la búsqueda hipnótica que quiere transmitir la banda. En el caos de la canción, se conjuga lo suave con lo agresivo. El amor parece gravitar entre la locura y el desorden.

A modo de homenaje a Jorge Teillier, se incluye en este disco Nostalgia del Far West, donde el poeta habla de su natal Lautaro. Es un homenaje a cómo la banda ha sido influida por la poesía.

En Multitudes escuchamos el verso En las multitudes no eres nada, donde se interpela repetidas veces a la figura de Dios. Se expresa cansancio y molestia con las injusticias terrenales. Un tema largo donde la banda nos invita a pasear por distintos estados emocionales.

Finalmente tenemos el tema titulado Teodioteodio, que en la anterior versión en vivo se llamaba Yo contra yo. Tema nostálgico y poderoso que recuerda a Slint o Mono. En esta canción el poema declamado tiene versos de Pablo de Rokha, lo que nos recuerda a la banda Ocho bolas quien también sacó un disco en su homenaje.

Echaremos el cielo abajo a patadas es un disco potente, repleto de cambios en la guitarra y voces hipnóticas y gritos que apelan al despertar de esas emociones que reprimimos. Una creación poética que bebe de Teillier, Zurita, De Rokha y que se inspira en el post rock aunque también se puede encontrar en su declamación lo que podría llamarse poesía punk. Un disco para amar aunque sea odiando.
 
 

 
 
 

martes, 28 de abril de 2026

 DALIT

IDRATHERBETHINTHANFAMOUS

 


       Desde el primer vistazo al perfil de @idratherbethinthanfamous, queda claro que no estamos ante el típico portafolio pulcro diseñado para el algoritmo, sino frente a una bitácora de resistencia visual. Su obra es un ejercicio de honestidad brutal que se siente como encontrar un fanzine fotocopiado en el rincón más oscuro de una feria de libros usados. 

 

 

Hay una urgencia en el trazo, una falta de pretensión que golpea más fuerte que cualquier render digital impecable; aquí las imágenes se instalan en la retina con esa estética de lo inacabado, donde el error es parte de la composición y la precariedad del material se convierte en su mayor fortaleza.

 

 


 

 Lo que atrapa de esta propuesta es la capacidad de convertir el vacío en algo tangible. No se trata solo de dibujo, sino de una narrativa de la fragilidad que resuena con fuerza en el Chile de hoy, lejos de las luces del centro y los circuitos oficiales. Hay una melancolía que no es decorativa, sino estructural, que se mezcla con textos que cortan el aire y nos recuerdan que el arte, antes de ser objeto de consumo, es un diario de vida fragmentado, un refugio para las obsesiones que no caben en los formatos tradicionales.

 

 

Es, en esencia, un trabajo que entiende el valor de lo crudo. Al observar sus composiciones, uno percibe esa herencia del DIY y del collage analógico, donde la belleza reside en lo que otros desechan: la textura de un papel gastado, la mancha de tinta inesperada, la palabra que quedó a medio escribir. Es una obra que dialoga con lo subterráneo, con lo que se hace por necesidad vital, recordándonos que para generar un impacto real no se necesita más que una mirada afilada y el coraje de mostrarse vulnerable frente al papel.

 



Visita su cuenta para encontrar mas trabajos

 

 https://www.instagram.com/idratherbethinthanfamous/


domingo, 26 de abril de 2026

SLOWKISS

FRESH  (2026)

 


 

 Por Gonzalo Vilo

 

         Un nuevo disco siempre es sinónimo de buenas noticias, especialmente en un país como el nuestro, donde cuesta tanto que cualquier proyecto musical se desarrolle. La liberación de Fresh, último disco de Slowkiss, el pasado mes de febrero, es una prueba fiel de aquello.

Trece tracks componen este tercer larga duración que, desde “Fresh Start”, nos instala de lleno en un sonido que transporta al oyente a esas tardes después del colegio, cuando encendías la radio o ponías MTV y aparecían aquellas tremendas bandas de rock alternativo que escuchábamos en los noventa y a principios de los dos mil.

Actualmente radicados en España, la banda liderada por Elisa Montes vuelve a la escena con Fresh, un disco que inyecta vitalidad a su catálogo y propone una nueva mirada sobre su estilo, conservando siempre su sello característico. Si bien en gran parte del disco la banda sigue manteniendo sus influencias ligadas al shoegaze, al punk y al rock alternativo, en este trabajo los vemos oxigenar un poco su sonido. Aquí las guitarras persisten como columna vertebral, pero se despliegan sobre un pulso rítmico más dinámico que dota al álbum de melodías constantes y un diseño estructural más nítido.

El disco se siente orgánico, menos calculado y mucho más fluido que su antecesor, K.O., demostrando que el desarraigo les sentó bien para pulir un lenguaje interno que no necesita de sellos ni modas para sonar gigante.

En el corazón de este trabajo late una rabia lúcida y una crítica frontal a la “dictadura de la felicidad” que vomitan las redes sociales. Temas como “A.K.O.L” golpean directo en la cara de la hipocresía cotidiana y la ambición de quienes se aferran a sus privilegios. Pero el mensaje no se queda en el aire; hay una carga política y personal potente, marcada por la fricción de ser mujer en un entorno dominado por lógicas masculinas y discursos de cartón. Fresh es un diario de lucha social y poder femenino que, entre pasajes poéticos y melodías persistentes, nos recuerda que la música sigue siendo la mejor trinchera para escupir las incomprensiones del ser humano.

Desde la distancia, Slowkiss mira de reojo una escena chilena precarizada y apunta con el dedo a las corporaciones de streaming que han devaluado el arte. Sin embargo, el cordón umbilical con el underground nacional sigue intacto. Con la llegada de José Gómez y Antonio Salar a la formación, el grupo encontró una estabilidad sonora que los llevó a girar por Alemania y Suiza, pero el hambre de volver a casa sigue ahí. Fresh es el hito de una banda nómada que, aunque hoy opera desde Europa, sigue sonando a esa rebeldía artesanal que solo se aprende pateando las calles de Chile. Un disco necesario para despertar antes de que nos terminen de idiotizar.

 

 


 

 

viernes, 24 de abril de 2026

 LÉGAMO

CÍRCULO DE FUEGO (2026)

 

   

 

Gonzalo  Vilo  

 

     Las horas aquí ya no se miden: se expanden. Lo que antes era una tarde ahora se estira como una semana entera. El sofá ha cedido bajo el peso repetido de mi cuerpo, mientras la televisión insiste en el mismo loop de declaraciones, informes y estrategias de una guerra que parece no terminar nunca. ¿Es real todo esto o apenas una coreografía del miedo? La sospecha flota, constante.

A veces me paseo alrededor de este cuchitril oscuro, leyendo a Bradbury o dejando que los discos de Vandermark 5 llenen el aire. El arte es lo único que calma, lo único que todavía parece fuera de alcance. Mis vecinos están en la misma. No sé cómo sobreviven. Al lado, Jaco —creo— sigue viviendo, aunque hace meses que no escucho su voz con claridad a través de la delgada pared. Dicen que consume algo nuevo, una droga que lo transporta hacia otros mundos. No lo culpo. Hace meses que desde su departamento salen sonidos extraños: una música vanguardista, fragmentada, que te empuja hacia un universo psicodélico y ucrónico. La última vez que lo escuché, gritaba sobre un círculo de fuego: “TAR TAR”.

Antes, cuando todavía podíamos salir, iba a verlo tocar en el Dubua Junto a su banda Légamo. Un proyecto de Valparaíso que lleva casi diez años mutando en silencio. Lo que alguna vez fue una rareza de culto entre pasillos oxidados y noches eternas, hoy se presenta como un sexteto afilado que combina punk mutante, desvaríos avant-prog y ráfagas de free jazz como si estuvieran invocando algo más grande que la música misma.

La música que ahora se filtra por la pared —y que sospecho pertenece a Círculo de Fuego— conserva esa esencia, pero la empuja más lejos: una grieta sonora donde una utopía solarpunk se levanta entre ruinas, con una psicodelia cruda y una narrativa sci-fi que no solo acompaña, sino que estructura el viaje. Siete composiciones que funcionan como portales: momentos de tensión, expansión y trance que parecen diseñados para la noche, pero también para sobrevivir la rutina. Hay una intención clara: incomodar, abrir, empujar la imaginación hasta que duela un poco.

Y en medio de todo eso, vuelve una idea que no me suelta. Jaco me habló de esto hace tiempo, antes de que todo se viniera abajo: grabar un disco así y después irse. Salir de Valparaíso, cruzar lo que quedara en pie y huir hacia La Serena, una de las pocas ciudades libres que —según él— todavía resistían. Escuchando esto ahora, encerrado, no puedo evitar pensar que Círculo de Fuego también es eso: un mensaje cifrado, un mapa, o al menos una promesa.

Jaco es el centro de este delirio orbitante, un personaje que no necesita explicarse porque su historia está incrustada en cada capa del álbum. Légamo construye una experiencia que funciona como la banda sonora de una revuelta ganada, un futuro improbable donde humanidad y naturaleza se reconcilian mientras todo vibra en frecuencias extrañas.

Pero lo más potente del disco no es su ambición conceptual, sino su honestidad brutal. A pesar del refinamiento y de las colaboraciones que expanden su universo, la banda sigue sonando como lo que es: un proyecto nacido en el under, visceral y sin domesticar. Círculo de Fuego es una carta de identidad, pero también una declaración de principios.

Y mientras sigo acá, con el ruido lejano de ese otro mundo atravesando la pared, la idea persiste: salir. Irme. Llegar, de alguna forma, a esa ciudad libre. Aunque sea siguiendo el rastro de esta música.






miércoles, 22 de abril de 2026

 VIRUS EN CHILE

LA LOCURA DEL ROCK QUE NOS CONTAGIÓ 

 


 

Por Gonzalo Vilo

 


     Durante la década de los ochenta, el rock latino vivía uno de sus momentos más vibrantes. Bandas como GIT, Soda Stereo o Virus, y en Chile grupos como Los Prisioneros, Upa o Aparato Raro, llevaban la batuta de una escena musical que no solo dominaba las radios, sino que también comenzaba a definir una nueva identidad juvenil y cultural. Hasta el día de hoy, ese período es recordado como una etapa en la que la música se convirtió en una forma de expresión generacional, tanto en el país como en el resto del continente.

Cristóbal González Lorca nos transporta con soltura a esos momentos increíbles de la historia del rock sudamericano, evocando una época en la que, aunque fuera por instantes, la música nos hacía imaginar un futuro libre de las ataduras de la dictadura. El autor pone especial énfasis en la banda argentina Virus, centrándose particularmente en su emblemático disco Locura de 1985, una obra que marcó un antes y un después en su trayectoria y en la escena musical de la época.

Virus en Chile, la locura del rock que nos contagió no es, en ningún caso, un título antojadizo. A través de una cuidada recopilación de voces —desde grandes representantes de la música hasta reseñas y entrevistas publicadas en importantes diarios y revistas del país—, el autor logra reconstruir con gran fidelidad tanto el esplendor de la banda argentina como la intensidad de las emociones que despertaba en el público. De este modo, el libro no solo documenta hechos, sino que también transmite la energía y el fervor que caracterizaron sus presentaciones en Chile.

El libro, sin embargo, no se limita a la celebración, sino que también aborda algunas de las polémicas que rodearon a la banda. Entre ellas, se explora el motivo por el cual no pudieron presentarse en el Festival de Viña del Mar, así como los episodios de censura por parte de ciertos canales de televisión chilenos hacia algunas de sus letras. Asimismo, se profundiza en los prejuicios que enfrentaron al inicio de su carrera, cuando eran catalogados como frívolos en un contexto social marcado por la homofobia, lo que añade una capa más compleja y crítica al relato.

En definitiva, el libro de González Lorca no solo rescata la historia de Virus en su paso por Chile, sino que también permite comprender el impacto cultural que tuvo el rock latino en toda una generación. Se trata de una obra que combina memoria, contexto histórico y sensibilidad musical, logrando revivir una época en la que la música fue mucho más que entretenimiento: fue una forma de resistencia, identidad y cambio.
 
 
 

 

  LA BEBE LAS FORMAS   Por Gonzalo Vilo       Desde su aparición, hace algunos años, La BB Banda ha distorsionado nuestros sentidos basándos...