CARTAS A MIS PADRES MUERTOS
PELICULA DE IGNACIO AGUERO
Por Mati LO-FI
Cartas a mis padres muertos de Ignacio Agüero, parte de una idea que podría sonar solemne —hablarles a sus padres fallecidos— pero rápidamente la película se escapa de cualquier gesto grandilocuente. Lo que aparece en pantalla es más bien una deriva: recuerdos incompletos, imágenes encontradas, asociaciones inesperadas y momentos en que la memoria parece trabajar por cuenta propia. La sensación es menos la de asistir a un documental que la de entrar al cuaderno personal de alguien que lleva años pensando en las mismas preguntas sin terminar de responderlas.
Lo más interesante es que Agüero no intenta ordenar el pasado ni convertirlo en una historia ejemplar. La película avanza con la lógica caprichosa de una conversación larga, donde una fotografía lleva a otra, un recuerdo abre una digresión y un detalle doméstico termina conectándose con medio siglo de historia chilena. Ahí está parte de su fuerza: en lugar de explicarlo todo, deja espacio para la duda, el olvido y las zonas borrosas. Incluso cuando aparecen acontecimientos históricos reconocibles, estos nunca se imponen sobre la experiencia íntima que articula la película.
Lo más interesante es que Agüero no intenta ordenar el pasado ni convertirlo en una historia ejemplar. La película avanza con la lógica caprichosa de una conversación larga, donde una fotografía lleva a otra, un recuerdo abre una digresión y un detalle doméstico termina conectándose con medio siglo de historia chilena. Ahí está parte de su fuerza: en lugar de explicarlo todo, deja espacio para la duda, el olvido y las zonas borrosas. Incluso cuando aparecen acontecimientos históricos reconocibles, estos nunca se imponen sobre la experiencia íntima que articula la película.
Cartas a mis padres muertos se siente extrañamente libre. No porque ignore la historia, sino porque se relaciona con ella desde la fragilidad de la memoria y no desde la autoridad del relato definitivo. Es una película hecha de desvíos, de pequeños hallazgos y de imágenes que permanecen resonando más tiempo del esperado. Como varias de las mejores obras de Agüero, termina siendo menos una respuesta que una compañía.

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