DEMONAUTA

TIERRA DEL FUEGO  CUMPLE 10 AÑOS 



     Por Mati LO-FI



     En junio de 2016, el trío santiaguino Demonauta soltó digitalmente Tierra del Fuego —que al año siguiente mordería el formato físico en CD y vinilo. Hoy, a una década de ese hachazo sónico, el álbum ya no es solo un puñado de canciones pesadas; es un clásico indiscutido del under chileno.

Escuchar este disco diez años después de su lanzamiento es confirmar que el tiempo no le hizo ni un rasguño. Al contrario, el fuzz envejeció como el buen vino de mesa: fuerte y raspador. David Véliz Molina se encerró a registrar, mezclar y masterizar todo el material con una premisa clara: llevar la distorsión al límite de lo insalubre. El resultado fue una pared de sonido valvular que te vuela la cabeza desde el primer segundo.

Del disco me encantan "Cosmos" e "Into the Darkness", dos bombazos donde la base rítmica de Miguel Ángel Quezada en el bajo y Alejandro Sanhueza en la batería te entierran en el piso mientras la guitarra escupe riffs densos, densísimos, heredados de la escuela de Palm Desert pero con ese ADN callejero y gris de Santiago.

Pero la verdadera magia de Tierra del Fuego explota cuando la banda decide colgarse el traje de astronauta. Temas como "Sahara Trip" o la tremenda psicodelia de "Psiconauta" demuestran que Demonauta no solo sabía machacar; sabían flotar en el espacio profundo. No es stoner genérico para andar en patineta; es rock espacial, desértico y pesado hecho desde el fin del mundo. El arte de tapa de Alfi Andy, que ya es un ícono de las poleras del circuito, terminaba de cerrar un concepto redondo: un viaje visual y auditivo hacia lo desconocido.

A diez años de su aparición, Tierra del Fuego se mantiene como un faro para las bandas nuevas que intentan domar el pedal de fuzz. No necesitó de grandes campañas de marketing ni de sonar en las radios comerciales. Le bastó con el boca en boca, el aguante de las tocatas autogestionadas y el peso propio de sus canciones para convertirse en un disco de culto. Si todavía tienes el CD de 2017 dando vueltas, limpiale el polvo, subele todo el volumen y deja que el vendaval te rompa los oídos una vez más. Un clásico eterno de nuestra música pesada.






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