¿Cómo fue el proceso de descubrir tu pasión por la escritura a los 45 años y dar el salto a publicar tu primera novela?
Siempre he sido un asiduo lector; disfruto mucho de los libros y siempre me vi como alguien que estaba cómodo a ese lado del cristal. Hasta que un día sentí que tenía las herramientas necesarias para contar una historia, al menos las básicas. En el verano de 2023 aproveché las tres semanas de vacaciones de mi trabajo y me senté a escribir Matapacos. Fue un proceso que hice para mí, nunca pensé en publicarlo, hasta que un día se lo mostré a un amigo que entiende mucho de letras y me instó a que buscara casa editorial. Así comenzó todo.
En Matapacos abordas la transformación de Álvaro en el contexto del Estallido Social, mientras que en La voz de Blatt optas por un diálogo íntimo y existencial con un insecto; ¿cómo se dio ese cambio tan drástico en el tono y la escala de tus historias?
Porque en las narraciones solemos darle mucha importancia a los contextos y escenarios y olvidarnos de lo más importante: el ser humano. Podría parecer que hay un cambio drástico de tono, pero en realidad lo que cambia es la persona que se está retratando. Álvaro se ve enfrentado a una situación por las circunstancias en Matapacos y a José Tomás le sucede similar en La Voz de Blatt, la diferencia está en cómo reaccionan a esos planteamientos. Por ejemplo, si hiciéramos un enroque de personajes, probablemente Álvaro hubiera continuado la amistad con Blatt y José Tomás habría terminado integrando Los Nuevos Arañas en Matapacos. Los escenarios pueden ser muy grandes o ínfimos, sin embargo, para mí la diferencia la marca el humano en cuestión.
Ambos libros exploran la búsqueda de identidad y la comunidad, ya sea a través de una "manada" en la calle o la empatía de una cucaracha; ¿por qué te interesa tanto contrastar el individualismo humano con el sentido comunitario de los animales?
Porque son quienes no lo han extraviado como nosotros. Soy de la generación que experimentó la comunidad presencial, luego la vi desprenderse de la materialidad para transformarse en algo mayoritariamente virtual. No era lo ideal, pero aun así estaba bien, nos las arreglamos para que fuera algo intermedio. Hasta que llegaron las redes sociales y lo arruinaron todo. Nos convertimos en avatares e identidades imprecisas. Y, claro, al principio era divertido, pero quienes manejan estas plataformas fueron hallando la forma perfecta para que termináramos completamente ingeridos por estas falsas identidades y ahora estamos pagando las consecuencias. Creo que la única manera de encarrilarnos es recuperar la comunidad real, la palpable.
Tu formación y trabajo están muy ligados a la música y al cine a través de revistas y podcasts; ¿de qué manera influyen el ritmo cinematográfico o la melomanía al momento de estructurar tus novelas?
Mi cabeza nunca se calla, ni siquiera cuando duermo. Por consecuencia, desde niño aprendí a apaciguarla. Desde que tengo nueve años que todos los días veo una película, es mi momento especial de la jornada y también el par de horas en que mi cabeza se calla, o al menos habla más bajito. Lo mismo hago al leer un libro o escuchar un disco. Así que, te podrás imaginar que años dando la misma batalla usando las mismas herramientas me han entregado varios recursos narrativos, sobre todo cinematográficos. Para serte sincero, no uso muchas estrategias conscientes al momento de estructurar una novela, simplemente llega, como si la estructura siempre hubiera estado ahí. Yo solo la anoto en un papel para que no se me olvide y sigo ese camino.
El protagonista de La voz de Blatt vive un encierro emocional y físico que se rompe por un hecho insólito; ¿qué desafíos te implicó sostener la tensión narrativa de una novela prácticamente ambientada en un solo departamento y con solo dos personajes?
Quizás el único desafío fue no meter tanto diálogo. Va a sonar un poco tonto, pero odio tener que escribir diálogos, no porque los encuentre innecesarios, sino por la puntuación que conlleva. Me da la impresión de que hay que hacer tantas maniobras en el teclado del computador, que siento que frena mi ritmo de escritura. Sé que es una estupidez y que probablemente soy de los pocos que refunfuñan por algo tan nimio, pero es lo que intenté en La Voz de Blatt. Y por supuesto que no lo conseguí; la palabra es inherente a la comunicación, así que tuve que ceder. Por ende, la tensión llega sola cuando hay diálogo y los participantes esconden sus verdaderos yo. Quizás la comparación queda grande, pero la tensión de La Voz de Blatt surge muy similar al primer acto de Bastardos Sin Gloria de Quentin Tarantino o a la secuencia del interrogatorio en Los Angeles al Desnudo de Curtis Hanson.
Sabiendo que La voz de Blatt consolidó tu carrera y que ya estás trabajando en un nuevo manuscrito, ¿qué nos puedes adelantar sobre tu tercera novela o si tienes planeada alguna próxima presentación en vivo o lectura para encontrarte con tus lectores?
Mi tercera novela ya está escrita y siendo editada. Aún no tengo fecha concreta para su lanzamiento, pero entiendo que será a fines de año. Es sobre un grupo de gatos que van en búsqueda del gato del vecino que acaba de ser robado. Es una novela más transversal que mis dos anteriores y especialmente dirigida a todas las personas que tienen mascotas adoptadas. La familia de mi hermano llegó a tener cuatro gatos y un perro, todos acogidos desde la calle, y cada uno tenía una personalidad distinta, lo que llamó mi atención. Entonces, me pregunté cuál era la vida de esos animalitos antes de llegar a esa casa. La novela trata de eso: por un lado la aventura de estos gatos para tratar de salvar al gato del vecino, y por otro saber qué eran estos gatos antes de ser adoptados. No hallo la hora de que esté publicada, porque estoy seguro de que será muy especial para muchísima gente, al igual como lo fue para mí al momento de escribirla.
Respecto a presentaciones, no tengo nada previsto. Como soy un trabajador asalariado más, no me queda mucho tiempo para actividades. Sin embargo, cada vez que puedo apoyo a las editoriales de mis novelas (Emergencia Narrativa, Perras Palabras, Punto Aparte), usualmente en ferias literarias firmando ejemplares. Cuando acudo a las ferias o eventos de otra índole, siempre aviso por mi Instagram (@bluemulholland).

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