KASA DE ORATES
DYING (2026)
ENTREVISTA CON MANUEL KNWELL
"Dying" ha sido descrito como un espejo de una sociedad contemporánea en decadencia y desprovista de humanidad. ¿Qué experiencias o reflexiones te llevaron a construir este concepto y qué esperas que provoque en quienes escuchen el disco?
R. Lo vemos en el día a día, en las parejas, las amistades y la familia: ya hay poco interés en interactuar y en ser empáticos. Cuesta reunirse con los viejos amigos para compartir o escuchar música; si no hay un interés, sobre todo económico, las personas difícilmente se reúnen.
Estamos viviendo el hiperindividualismo implantado por el sistema capitalista hace muchas décadas y que ha sido efectivo a la hora de deshumanizar a la sociedad. Más allá de la decadencia que vemos en los políticos y en todo el sistema de nuestra sociedad, algo que siempre se ha visto, solo que «no hay peor ciego que el que no quiere ver». Si las personas siguen apoyando a estos políticos, no hay mucho que hacer; personalmente, creo que al sistema democrático le queda poco tiempo.
Ojalá las personas puedan meditar durante un minuto sobre el momento histórico que estamos viviendo, con una tercera guerra mundial encima de nosotros (celulares y pantallas) y la IA cobrando más protagonismo. Ya ha habido despidos masivos y eso es solo el principio, a lo que se suman los intereses de las grandes potencias por robar nuestros recursos naturales, como hicieron en África. Piensen qué van a dejar a sus hijos y nietos y cambien algunas actitudes con sus seres queridos y con la sociedad en general, incluidos los animales y el medio ambiente.
A lo largo de sus cinco canciones, "Dying" combina elementos de drone metal, ambient, dark ambient, trip hop e industrial. ¿Cómo fue el proceso de equilibrar estas influencias para dar forma a un sonido coherente e identificable como Kasa de Orates?
R. Kasa de Orates ya va para los 18 años y, desde los 12, hago música. Ha sido una búsqueda de toda mi vida, en la que he tocado estilos como punk, hard rock, death metal, metal progresivo, doom metal, rock progresivo y algo de blues. Toda esa experiencia, unida a mi afición por la música como melómano, ha dado como resultado el estilo de Kasa de Orates. Por otro lado, rompe las reglas más estructuradas del rock y el metal tradicional. Por eso, cuando escuché música de grupos o proyectos como Coil, Nurse With Wound, Tricky, Swans o Sunn O))), supe que tenía que seguir ese camino.
Debo mencionar el tema «A plague of lighthouse keepers» de Van der Graaf Generator, que me resultó muy poderoso y me ayudó a entender algunas de las ideas que en el futuro darían lugar a Kasa de Orates. No solo en lo musical, sino también en las letras y en la forma de entender la música como postura filosófica. Peter Hammill es un genio, ¡y también Christian Vander, de Magma! Creadores de lenguajes y mundos únicos.
En este nuevo trabajo participaron músicos invitados de Chile, Colombia y Estados Unidos. ¿Qué aportó cada uno de ellos al álbum y de qué manera enriquecieron la visión que tenías para "Dying"?
R. Siempre que invito a colaborar a un músico es porque lo admiro y sé que su aportación será fundamental para Kasa de Orates. Cada uno tiene su rol bien definido y, sin ellos, este disco no habría visto la luz.
Ana Barajas le da ese toque más ligado a la música docta y popular a la vez. Tiene una fascinación por la música popular latinoamericana de los años cuarenta a los sesenta, y siempre está rescatando música perdida. Pronto editará un disco con su proyecto VHU. Les invito a escucharla y a apreciar su arte. Serena Toxicat, que en paz descanse, era una chamana; ella no solo le da un toque místico y ancestral, sino que literalmente abre portales cantando en sánscrito. Su temática tiene que ver con el paso de la vida hacia la muerte según los tibetanos; ese paso se llama «Chikhai». Emilio Molina, con su sonido de guitarra, le dio el toque rockero y psicodélico que necesitaba «Dying». Daniel Dávila, de Luna in Caelo, incorpora una forma de tocar la guitarra que evoca a un arpa antigua. En Kasa de Orates siempre es necesario ese sonido que nos transporte a otros tiempos, tiempos ancestrales, casi perdidos y olvidados.
La portada nació a partir de una fotografía que tomaste en el cementerio de Chillán y que luego fue reinterpretada por Alejandra Vásquez. ¿Qué simboliza esa imagen y cómo dialoga con el mensaje central del disco?
R. Esa imagen es icónica en el cementerio de Chillán y simboliza el dolor y el sufrimiento de las familias que perdieron a sus seres queridos. Donde está situada la estatua pasaba un canal de riego, que se llenó de cadáveres envueltos en sacos y cal. Miles de personas fueron enterradas en ese lugar tras el terremoto de 1939, en el que murieron más de 30.000 personas en Chillán.
Alejandra completó el concepto con una obra suya, dándole ese toque necesario que necesitaba «Dying», emulando viejas portadas de grupos de doom metal de los 90, que también fueron parte fundamental en mi vida.
Antes del lanzamiento del álbum publicaste "Desolate Ways Revisited 2026", una nueva versión de una composición de 2012. ¿Qué te motivó a revisitar esa canción y qué aspectos sentías que podían evolucionar catorce años después?
R. Siempre me gustó, y pensaba que era uno de mis mejores temas, pero le faltaba algo. También pensaba que podían convivir ambas versiones. Lo que podía mejorar era la parte de la armonía; la melodía base con el drone estaba lista, pero se podía jugar con ella de muchas maneras. Por otro lado, el ritmo, que se creó de forma natural al tocar mi teclado y se sale del compás, lo complementé con sonidos más asincopados dentro del espacio que me dejaba el ritmo principal. La idea era que fueran jugando con la estereofonía, paneando hacia la izquierda y la derecha uno por uno, y que se fueran sumando poco a poco. Sé que a algunas personas les molesta que sea tan monótono y que tenga esa misión: ¡INCOMODAR AL OYENTE!
Han pasado diecisiete años desde que comenzaste Kasa de Orates como proyecto solista. Mirando ese recorrido, ¿de qué manera representa "Dying" una evolución respecto a tus trabajos anteriores y hacia dónde crees que se dirige el proyecto a partir de este lanzamiento?
"Dying" no representa una evolución en sí, sino el resumen de mis primeros años, ya que todas las pistas son antiguas, del 2011 al 2015. Refleja el periodo más oscuro de Kasa de Orates y es similar a lo que estamos viviendo hoy en día. Solo mejoré el sonido y agregué timbres y voces a los temas que lo necesitaban. Le di un hilo conductor para que fuera un disco conceptual que fuera de menos a más.
Lo más complejo a la hora de crear algo así es la curaduría y tener muy claros los conceptos sobre los que se va a trabajar. Buscar esos temas me llevó cinco años, para que fuera una amalgama perfecta. Siempre veo la música de Kasa de Orates como algo alquímico, por eso difícilmente podría crear para un público mainstream que busca otros códigos.



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