RESEÑA: SONIC DEALER - HIGH ON LOVE (2026)

 



    Por Gonzalo Vilo

      


     Un viaje hipnótico hacia lo desconocido. Un misterioso rostro me observa suspendido en el cielo, como una estrella colmada de éter. ¿A quién? ¿A mí? Siento un vértigo al elevarme. Un destello repentino, una embestida invisible atraviesa conmigo las nubes y me lleva hasta ti, hacia tu brillo enigmático. El cuarto disco de Sonic Dealer ha distorsionado nuestros sentidos y nos ha elevado hasta el trance, como si un elixir armonioso se hubiese apoderado de nosotros.

High on Love es el nombre de este álbum que fue lanzado hace unas pocas semanas. Este es el cuarto larga duración de la banda, el cual viene a ser la continuación de una propuesta consecuente, basada en la resistencia cultural y en el respeto por su propio arte. El álbum en sí mantiene todos los elementos que caracterizan a la banda; sin embargo, a diferencia de Pleasant Paths (2021), Pumping Heat in My Veins (2022) o So, God Doesn't Live on the Moon (2024), este trabajo me parece más íntimo que los anteriores, notándose quizás un poco más pulido, refinado y flotante.

Desde la vibrante "Duel" hasta la introspectiva "Ways of Mind", el álbum es una cátedra de neopsicodelia y space rock contemporáneo con un marcado espíritu lisérgico. La propuesta de la banda se sostiene en un hipnótico contraste: mientras una base rítmica constante e inflexible de bajo y batería nos amarra a la tierra con pulsos de tintes krautrock, las guitarras y los sintetizadores se encargan de disolver la gravedad, permitiendo que la mente del oyente flote en el espacio sideral. Es una arquitectura sónica diseñada no para el consumo radial o la inmediatez, sino para inducir a un estado de trance y contemplación donde los paisajes cinematográficos se construyen a través de la repetición y la distorsión sutil.

Dentro de los cortes que más puedo destacar se encuentran "Down a Haze", "Sea on Time" y la bellísima "Lili", las cuales, junto a "Duel" y "Ways of Mind", resaltan dentro de un álbum absolutamente parejo, maduro y de gran nivel. Esto quizás se debe a la naturaleza misma del disco, más íntima y artesanal, ya que fue registrado de manera directa por su líder y guitarrista, Hernán Fournies. Al asumir el control total de las grabaciones puertas adentro, la banda logró tejer una muralla sónica refinada, donde las tres guitarras eléctricas ya buscan la creación de texturas complejas y flotantes. La impecable postproducción, delegada en la mezcla de Bisonte Producciones y la masterización de Confusión Trip, le otorga al material una nitidez superior que potencia cada capa de delay y reverb espacial.

Con este trabajo, Sonic Dealer demuestra que la autogestión y la fidelidad a un estilo de nicho pueden dar como resultado una obra madura, sofisticada y sumamente envolvente.





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