ENTREVISTA: CARMINA ASUNCION

 




1. ¿Cómo fue el proceso de escritura de Esto no es una oración y cómo lograste que esa estructura basada en los Diez Mandamientos se convirtiera en el esqueleto perfecto para narrar el despertar de Lucrecia?

Fue un proceso bastante lento y de mucho trabajo, principalmente porque no soy escritora de profesión. Tuve que aprender muchas cosas en muy poco tiempo, como construcción de personajes, diálogos, entre otras herramientas que quienes estudian o se dedican a la literatura manejan desde hace años.

Los Diez Mandamientos fueron, de alguna forma, la base perfecta para contar lo que quería. Además, son de las primeras cosas que te enseñan cuando creces en un entorno católico e, incluso, muchas personas que no son católicas conocen varios de ellos. Eso me permitió construir un pie forzado para la escritura, que después fui puliendo.

Las primeras personas que leyeron el manuscrito fueron mis amigas Andrea, Sofía y Gabriela. Después lo trabajé con mi hermana, Ainhoa Vásquez, que es escritora, y finalmente en los talleres de escritura de Diego Zúñiga y de Talleres La Correccional. En definitiva, fue un proceso largo, pero que valió la pena.




2. Pensando en el desenlace de la novela y en la intensa huella que deja su vínculo, ¿consideras que la historia de Lucrecia y Catalina quedó completamente cerrada, o has pensado en retomar a estos personajes en el futuro para explorar cómo habitan su adultez fuera de los muros del colegio?

Si puedo dar un pequeño spoiler, Lucrecia, al salir del colegio, es enviada a una terapia de reconversión. Siento que se ha hablado muy poco de esto y de cómo muchos psicólogos, especialmente durante los años dos mil, ofrecían este tipo de terapias para responder al deseo de padres que solo querían que sus hijas llevaran una vida heterocis.

No sé si existía realmente una preparación o una organización detrás; más bien creo que muchos profesionales ofrecían esta supuesta "salvación", convenciendo a niñas que estaban en una situación de enorme vulnerabilidad de que estaban enfermas, confundidas o de que podían "curarse". Me interesa mucho escribir sobre eso y sobre las secuelas emocionales que deja una experiencia tan traumática.

3. Pensando en la escena literaria nacional, ¿cómo se gestó la publicación del libro con Invertido Ediciones y de qué manera influyó el trabajo editorial en el pulido final de este relato sobre disidencia y fe?

Desde que empecé a escribir el libro siempre quise que fuera Invertido Ediciones quien lo publicara, porque es la única editorial LGBTIQA+ de Chile. De hecho, creo que les conté la idea a Manu, Gonza y Flo quizás un año antes de terminarlo. Era mi forma de honrar a esa niña de quince años que fui.

Cuando el libro estuvo listo lo envié para evaluación. Lo leyeron, me dieron el visto bueno y luego comenzamos a trabajarlo junto a Florencia Astica, quien fue mi editora. Todo fluyó muy bien y estoy muy feliz con el resultado.

4. Para quienes quieren conectar más de cerca con la obra, ¿tienes agendada alguna presentación oficial, lectura guiada o conversatorio próximamente donde los lectores puedan interactuar contigo?

Estoy muy feliz de que el libro me haya llevado a presentarlo en tantos lugares. Ya estuve en Puerto Montt, Valdivia, Concepción y Coquimbo, y espero próximamente estar también en Iquique. En septiembre, además, voy a presentarlo por fin en Valparaíso, en la Universidad Federico Santa María.

5. Dado tu trasfondo en el Derecho de Género, ¿cómo dialoga esa faceta profesional con tu proceso creativo actual? ¿Sientes que tu próximo trabajo mantendrá esta misma urgencia política y social?

Me gusta escribir sobre lugares sofocantes, pero donde también se vea la ternura de las personas. Creo que eso tiene mucho que ver con mi profesión: tratar de entender todas las aristas de un caso y, especialmente en materias de violencia de género, comprender que las víctimas muchas veces siguen teniendo sentimientos ambivalentes hacia quienes las dañaron.

Eso atraviesa toda mi escritura. Me interesa mostrar personas y no personajes perfectos; la escala de los grises son las historias que quiero narrar.

6. Mirando hacia el futuro de tu catálogo personal, ¿estás trabajando ya en una nueva novela o tienes en mente explorar el formato de un libro de cuentos?

Ya terminé de escribir mi segunda novela, que actualmente se encuentra en proceso de edición. Es una distopía ambientada en un futuro cercano, donde las personas venden su carne al morir con el objetivo de alcanzar una sociedad de basura cero. Ojalá les guste.




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