ENTREVISTA:DANIEL HIDALGO

 

   


1. Daniel, para calentar motores y situar a tus lectores, ¿en qué momento creativo y profesional te encuentras hoy en día, y cómo convive tu faceta de docente e investigador con la escritura de este nuevo proyecto?


R. Tiendo a pensar que bien, básicamente porque he aprendido a hacer convivir todos esos proyectos, aunados por la escritura. Mi rutina cotidiana es la lectura y escritura. La enseñanza, el estudio y la investigación sobre esta. La práctica desde distintos formatos. A veces termino de leer algo por trabajo y sigo, ya en mi tiempo de ocio, leyendo otra cosa. Con la escritura me pasa también. Llega un punto en que el alter ego que uno se inventa para sobrevivir en la ciudad, se funde con el yo genuino que se aparta de ella. La escritura te exige inventarte el tiempo para ejercerla, como una actividad clandestina, a no ser que seas un escritor profesional tipo Stephen King que dista una galaxia entera de ser mi caso. El inventar ese tiempo es una batalla en donde no hay tregua, que además te desafía a ser constantemente creativo, como Kafka, que también está a un par de galaxias de mí, pero que escribía literatura por las noches y el día se lo pasaba llenando informes. Creo que en Los Monstruos se nota esta convivencia de configuraciones. Hay pedagogía porque no es solo un libro sobre los Misfits, sino una divulgación de ciertas ideas sobre la cultura del siglo XX. Hay también ensayo, con la voz del ensayo que tiene sus características, pero también con harto modismo chileno y un espíritu pop, hay crítica musical, historia cultural, análisis literario, es un libro monstruoso también en este sentido. Su mayor intensión es escapar de lo predecible y tomar el rumbo vertiginoso y carente de certezas que me gusta de la escritura.



  



2. Tu nueva obra, Los monstruos. Misfits y la estética del horror punk, se aleja de la ficción para entrar en el ensayo. ¿Qué te llevó a dar este salto metodológico y por qué decidiste que Misfits, y específicamente la era de Glenn Danzig (1977-1983), merecían esta arqueología cultural?

R. Nace como todo lo que escribo: desde el asombro y la curiosidad. En este caso por los textos de crítica cultural de autores como Greil Marcus, Mark Fisher o Simon Reynolds, cuyos trabajos centrados en la cultura pop o el rock, resultan ser instrumentos maravillosos para comprender la sociedad que, además, están escritos con una prosa impresionante que pocas veces se ve en la literatura. Con ellos conformé en mi biblioteca una sección paralela a la literaria que acumulo hasta hoy con otros libros de Servando Rocha, que trabaja vanguardias históricas y contracultura, o Silvia Schwarzböck, que revisa el cine desde la estética y la política, y que se va expandiendo hacia atrás con Umberto Eco y sus textos sobre cultura de masas o Walter Benjamin y sus miniaturas para comprender el mundo, sumemos a Julia Kristeva, a Raymond Williams y a Aby Warburg. He ido conformando un canon mutante de lecturas para comprender los objetos artísticos y culturales. Siempre me ha interesado esa zona de la cultura en que confluye la industria con lo marginal, algo que pasa en los comics, en el rock y en muchas producciones de contracultura, y los Misfits, como banda, por su historia intensa y sus mecanismos creativos, por su posición en la historia de la música punk, que es única y anómala, es decir de culto, me parecían un frankenstein perfecto para el análisis. Mi forma de entender los cuentos fue escribiéndolos, lo mismo con la novela. Yo la estudié en la universidad, claro, a través de Teoría de la Novela de Lukács y es un texto muy valioso para su estudio pero solo pude saber cómo nace una novela, desde dónde viene, que impulsos la mueven, cuando me lancé a escribir una. Lo mismo pasa con este libro, fue impulsado por el ánimo de comprender las formas del ensayo cultural, su construcción, la plasticidad con que usa el lenguaje y cómo produce instancias de pensamiento crítico.

3. En el libro planteas que no buscas hacer una biografía cronológica, sino indagar en su imaginario (el devilock, Vampira, el coleccionismo). ¿Cómo logra una banda que nació en el underground más absoluto construir una mitología tan potente que terminó devorada e instalada en el mainstream y la cultura pop actual?

R. Es uno de los principales misterios en los que se adentra el libro. The Original Misfits fue uno de los números importantes en el festival Coachella de 2025. Con una formación lo más parecida a la original posible, porque los Misfits a lo largo de su historia han tenido una cantidad de mutaciones que creo que es parte también de por qué sobreviven al paso de la historia. Glenn Danzig, Jerry Only y Doyle se presentaron en el escenario como si fueran dinosaurios, sobrevivientes de otra era, cantando temas de hace cincuenta años, y sin embargo transmitidos a todo el mundo por internet hacia una nueva audiencia global. Si vas a su historia, a fines de los setenta tocaban en pequeños bares de Nueva York, algunos emblemáticos, pero jamás frente a grandes audiencias que es lo que han venido haciendo los últimos años. El mundo cambió y el under de antes pasó a ser parte del parque de entretenciones de la nostalgia en la era de los grandes festivales a escala internacional y los servicios de streaming. Los Misfits han sobrevivido a través de remakes y simulaciones, como las franquicias, esto porque a la par de su música, diseñaron imágenes y una estética, la del horror punk, que está en constante reciclaje.



  



4. El punk, las vidas al límite y la música siempre han estado en tu ADN literario, desde Canciones punk para señoritas autodestructivas hasta El último pogo de Rita Maldita. ¿En qué se diferencia el tratamiento que le dabas al punk desde la ficción marginal de tus libros anteriores, al enfoque analítico y teórico que aplicas ahora en Los monstruos?

R. Creo que una diferencia fue la manera en que uno se posiciona frente a un texto como Los Monstruos, en el diseño del modelo propio para alcanzar cierto tono, cierto tipo de lenguaje que amerita la investigación y el análisis, que a mi parecer sigue siendo muy pop y rabioso. Sin embargo, te diría que es mucho más cercano a mis libros de ficción de lo que parece, porque como indicas, en ellos, la música, el punk, la periferia, la cultura pop, la imaginería social han sido claves permanentes que se mantienen en este libro más ensayístico que evita la ficción pero no la experimentación con el lenguaje. Los Misfits y Danzig han tenido cameos en mis cuentos y novelas, además. Como que siempre han estado deambulando. En Los Monstruos escribí sobre el CBGB, la cuna del punk como movimiento, sobre Malcolm McLaren, el publicista que lo llevó al mainstream, sobre muchas bandas del primer punk, del horror punk, de los monstruos del cine de terror, del cine B, de comics de los cuarenta. Sin ir más lejos, disfruté mucho de la escritura de Danzig, como si fuera uno de los personajes de mis libros. Desde sus inicios, como este adolescente que leía comics prohibidos antiguos y que quería ser dibujante, desde hace un tiempo de hecho tiene una editorial de comics y dirige sus adaptaciones a un cine de muy bajo presupuesto. Esta arista nerd me encantó y me ayudó mucho a entenderlo como el gran artista que es. Su archivo de influencias del mundo del terror, el reciclaje, su admiración por Elvis. Tuvo una infancia además vulnerada, marcada por el consumo de drogas. De alguna forma, la cultura pop lo rescató. De verdad es un personajazo.


  



5. Quienes te leen conocen tu prosa urbana, ácida y cargada de ironía. Al pasar al formato de ensayo y crítica musical bajo el sello de Santiago-Ander, ¿mantienes ese pulso callejero y pop, o tuviste que adoptar una voz más académica para diseccionar estas "monstruosidades"?


R. Hay una ética y una mirada punk que a estas alturas, creo que ya no voy a abandonar nunca. La ironía, el cinismo, la rabia. A pesar de transar con la idea del trabajo para costear los gastos de la vida contemporánea, al escribir me desligo de todo eso y mi escritura al menos nace siempre desde la guata. Escribo al margen del gran mercado editorial, así que es un ejercicio de pura resistencia. Quiero creer que Los Monstruos tiene una prosa ensayística pero que está más cercana a los libros sobre contracultura que a un paper académico. Es distinto, en todo caso, una ficción donde uno trabaja más con una simulación literaria de la oralidad, a veces poco clara, pero que está ahí, en la narrativa se cuenta algo, a un ensayo que es más de crear imágenes que permitan estructurar ideas a su alrededor. La verdad sería una lata tener una norma estilística para la escritura y repetirme eternamente en base a ella. Me parece además ilusorio, al menos la escritura en mi caso se desborda, uno cree que la puede moldear previamente o llevar a determinado terreno, pero es más parecida a un animal salvaje que uno intenta domar, no lográndolo del todo. Pienso que la prosa de mis libros ha sido diversa de igual manera, más allá de que aborde temas similares, tipos de mundo o una cierta estética, sus modos y registros varían. Con los años, además uno se va soltando, tiene ciertos rituales que le permiten seguir ciertos caminos. También creo que la escritura es una investigación que no acaba nunca y busca la elasticidad máxima del lenguaje todo el tiempo.


6. Después de sumergirte en el terror punk y la no ficción con este libro, ¿hacia dónde se dirige tu brújula literaria? ¿Esta investigación sobre Misfits ha dejado alguna semilla o influencia que pienses inyectar en tus próximas novelas o cuentos de ficción?


R. Siempre hay algo que queda. Me imagino que tras la escritura de un libro, queda un aprendizaje. Algunos fantasmas dando vueltas que no están dispuestos a dejar de seguirte. Hace algunos años comencé la escritura de algo que pretendo que sea una trilogía de historias sobre profesores, a ratos delirante y otros de una humanidad muy frágil que solo se aprecia en los trabajadores de la escuela. Es un ejercicio en el que llevo un par de años y supongo que me tomaré un par más para ir publicando. Paralelamente, el año pasado con Santiago Ander publicamos también un libro sobre videojuegos antiguos, llamado Play Again? Nostalgia y videojuegos, enmarcado por la temática de la nostalgia, la experiencia y la utilización de diversas disciplinas teóricas para analizarlos. Está la idea de hacer una secuela media bastarda, en el mismo formato, pero que no será de videojuegos sino de dibujos animados de la televisión de los ochenta. Algo he ido avanzando, sería ideal tenerlo muy pronto. Del mismo modo estoy haciendo mi tesis doctoral sobre la historieta de la editorial Quimantú, de la cual también pretendo trabajar un libro, así que sí, hay hartas ideas y hartos proyectos de escritura.




Imagenes gentileza de la editorial Santiagoander



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