La propuesta de cilantroconperejil o Ian Thomas se construye desde una práctica artística que encuentra en el papel, los recortes y las imágenes del pasado una forma de intervenir el presente. Desde su taller subterráneo, el artista recupera fotografías antiguas, fragmentos de prensa y retratos que forman parte de una memoria visual chilena que todavía tiene asuntos pendientes. Hay algo profundamente físico en su trabajo, en esa manera de cortar, pegar y superponer imágenes, de trabajar sobre materiales que alguna vez tuvieron otro significado y que, bajo su intervención, adquieren una nueva lectura. Una especie de arqueología emocional que rescata aquello que parecía olvidado para devolverlo a una realidad que tampoco está demasiado lejos de esas heridas.
En sus composiciones existe una intención por alterar la imagen original, por intervenir los rostros y desarmar esa apariencia de normalidad que muchas veces acompaña nuestras representaciones del pasado. Sobre fotografías solemnes o postales costumbristas de nuestra idiosincrasia aparecen manchas, cortes y capas de rojos y negros que modifican completamente su sentido. Es el caso de esa postal del rodeo acompañada por la frase "No celebremos ser miserables", una intervención que pone en tensión una imagen tradicional con una declaración que incomoda y obliga a mirar nuevamente. Thomas trabaja precisamente en ese espacio donde la nostalgia deja de ser un refugio y comienza a mostrar sus contradicciones, las mismas que permanecen bajo ciertas costumbres, recuerdos familiares y formas de entender nuestra identidad.
Otro elemento importante de su trabajo está en la incorporación de palabras y frases construidas a partir de recortes tipográficos, como si se tratara de mensajes anónimos, manifiestos o fragmentos arrancados de algún diario personal. Enunciados como "Demasiado amor en mi corazón y tanta desconfianza en mi mente" conviven con las imágenes y terminan formando parte de una misma narrativa, donde lo íntimo y lo colectivo parecen encontrarse constantemente. Lo que propone cilantroconperejil va más allá del ejercicio del collage o de una recuperación estética de ciertas técnicas dadaístas. Hay una mirada sobre la memoria, la melancolía y las contradicciones de una identidad que todavía carga con sus propias fracturas. En tiempos donde buena parte de las imágenes pasan por la inmediatez de una pantalla, su trabajo recupera el valor del papel intervenido, de la composición hecha a mano y de esa posibilidad de encontrar, entre fotografías y palabras que parecían no tener relación, nuevas formas de contar aquello que todavía nos duele.




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