SLOWKISS
FRESH (2026)
Por Gonzalo Vilo
Un nuevo disco siempre es sinónimo de buenas noticias, especialmente en un país como el nuestro, donde cuesta tanto que cualquier proyecto musical se desarrolle. La liberación de Fresh, último disco de Slowkiss, el pasado mes de febrero, es una prueba fiel de aquello.
Trece tracks componen este tercer larga duración que, desde “Fresh Start”, nos instala de lleno en un sonido que transporta al oyente a esas tardes después del colegio, cuando encendías la radio o ponías MTV y aparecían aquellas tremendas bandas de rock alternativo que escuchábamos en los noventa y a principios de los dos mil.
Actualmente radicados en España, la banda liderada por Elisa Montes vuelve a la escena con Fresh, un disco que inyecta vitalidad a su catálogo y propone una nueva mirada sobre su estilo, conservando siempre su sello característico. Si bien en gran parte del disco la banda sigue manteniendo sus influencias ligadas al shoegaze, al punk y al rock alternativo, en este trabajo los vemos oxigenar un poco su sonido. Aquí las guitarras persisten como columna vertebral, pero se despliegan sobre un pulso rítmico más dinámico que dota al álbum de melodías constantes y un diseño estructural más nítido.
El disco se siente orgánico, menos calculado y mucho más fluido que su antecesor, K.O., demostrando que el desarraigo les sentó bien para pulir un lenguaje interno que no necesita de sellos ni modas para sonar gigante.
En el corazón de este trabajo late una rabia lúcida y una crítica frontal a la “dictadura de la felicidad” que vomitan las redes sociales. Temas como “A.K.O.L” golpean directo en la cara de la hipocresía cotidiana y la ambición de quienes se aferran a sus privilegios. Pero el mensaje no se queda en el aire; hay una carga política y personal potente, marcada por la fricción de ser mujer en un entorno dominado por lógicas masculinas y discursos de cartón. Fresh es un diario de lucha social y poder femenino que, entre pasajes poéticos y melodías persistentes, nos recuerda que la música sigue siendo la mejor trinchera para escupir las incomprensiones del ser humano.
Desde la distancia, Slowkiss mira de reojo una escena chilena precarizada y apunta con el dedo a las corporaciones de streaming que han devaluado el arte. Sin embargo, el cordón umbilical con el underground nacional sigue intacto. Con la llegada de José Gómez y Antonio Salar a la formación, el grupo encontró una estabilidad sonora que los llevó a girar por Alemania y Suiza, pero el hambre de volver a casa sigue ahí. Fresh es el hito de una banda nómada que, aunque hoy opera desde Europa, sigue sonando a esa rebeldía artesanal que solo se aprende pateando las calles de Chile. Un disco necesario para despertar antes de que nos terminen de idiotizar.

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